Miscelanea

JAIME SAENZ, LA NOCHE (1984)


Este libro lo escribió Sáenz durante el período en el que había dejado de beber, antes de tener su última recaída pre-muerte. Eso explica que su estilo no sea el de alguien que lo haya ejecutado, aún preparado, borracho o con resaca; pero mantiene la intención de un ser melancólico de lo eufórico, de lo jubiloso que pudo ser. Es, más que un ajuste de cuentas con el alcohol, una memorabilia consagratoria de La Paz, de sus calles, del alcohol en esa aventura fantástica de la noche y el otro lado de la noche saenzeana (que es no otra cosa que la noche), a la que solo se puede conocer siendo uno de los bebedores que "han enloquecido a causa del alcohol", el único portal que conduce a ella. Pero tampoco constituye una evocación de hechos sociales, se interna en lo individual, lo onírico y filosófico propio.
Está dividido en cuatro partes: I La Noche, II El Guardián, III Intermedio y IV La noche.
En la Primera Parte, La Noche, Saenz intenta hacernos comprender, a aquellos que no hemos llegado a ser bebedores al nivel horror, y compartir, con aquellos que sí alcanzaron ese nivel, de qué se trata la noche y el otro lado de la noche. Él, al conocerlos por haber sido uno de los atormentados por el fanatismo alcohólico, sí es capáz de explicarla, de entender la manera de entrar y salir de ambas, de la angustioso transitar interno que conlleva.
La Segunda Parte, El Guardián, nos describe "visiones" del poeta en su propio cuarto, aludiendo a personajes que allí se presentan con la intención de dañarlo, de hecho uno de ellos - el médico - corta sus carnes; pero también encuentra la presencia de un Guardián que instalado también en la habitación, lo protege de tales amenazas.
La Tercera Parte, Intermedio, refiere a un hecho, oscilante entre la lucidéz y la vigilia, en el que unos "negros", que no eran humanos, disponían de un gran número de androides y habían planificado el confinamiento de toda la población a túneles destinados a hundirse en lo profundo de la tierra; toman el control de la ciudad de La Paz, y ya en posesión de un desgobierno apocalíptico éste se desvanece como un despertar.
La Cuarta Parte, La Noche, retoma el tema nodal de la obra, enfatizando el cuerpo. El cuerpo como continente del mundo, de la noche, de absolutamente todo. Concluye, entre preguntas acerca de qué es el cuerpo, transmitiendo lo que una voz, la del cuerpo que le habita, que le ha revelado: Yo soy la noche.