PORQUE RAPEAR NO SABE

“Lo mejor que puedo hacer para defender a Don O de la sospecha de que jalo… la manera en que puedo posicionar a mis lecturas de El Cholo en un situación menos denigrante que el mismo…
A ver, teniendo ya 26 años soy el ciego de la VillaFa, el ex perro de Oruro, el aprendiz de la Tumusla. Pero para mi casa soy Kalimba cantando en el patio, el compadre Palenque de mis hermanitas, el único de todos nosotros que se va a morir siendo un viejo feliz.
Si mama, tengo dinero y no tengo frió, soy el mismo de siempre. Mi chica sale con quien le da la gana y qué… voy a trabajar otra vez y vas a ver como mágicamente se arregla todo.
Si ella supiera –vieja puta- que muero por fundarme de nuevo, para no ser yo por mas tiempo, por deshacerme de ella, de mi casita de mierda y de mis fofas hermanitas. Si supiera eso me odiaría mas todavía, o me querría como quieren de verdad las madres timadas; o, me dejaría ser un imbecil a mi gusto, poder amanecerme todos los días con la Nati en mi cuartucho de piedritas molidas.
Siguiendo mi propio consejo, no voy a poder descansar hasta poder cagar a cuanto mierda se me cruce, con la timidez del cholito, con la ferocidad del tío Juan (rencorosoooo, vengativoooo….). Todo es mejor a que me tomen por cojudo. ¿Qué voy a hacer? Voy a tener plata pues –como querías- por eso voy a trabajar de nuevo ya te he dicho, para tener plata y empezar a cagar a la gente – o cagar para tener- ¿Sino como? No soy un loco valiente, un outsider que dicen; no, uno tiene que saber asimilarse como lo que es nomás. Si voy a ser odiador, voy a ser; no me llamo Jasmani para mariconearme con filosofías y poemitas de perras.
Si voy a se pobre por lo menos voy a joder la vida de mucho pajero, para que me desprecien y odien con razón. ¿Por raza? ¿Por ser indio? No. Ni sé que mierda querrá decir ser indio, quien puede serlo y quien no, de que forma demostrarlo y para qué. Es como decir que ya no soy yo y que cualquier viejo de mierda con poncho va a querer mandonearme o cualquier grupito de pendejos va a querer decidir sobre mí solo porque la madre que me parió era una vieja sucia y mi padre otro tata… si tener hijos es cualquier mierda, los perros los tienen a cada rato y no se hacen quilombo, no hacen shows de crianza, ni huevadas.
Si la cosa es pisar… ahí estaré yo, y aunque se hipocreticen, en el fondo todos van por la vida pensando así y haciendo así.
Pero lo mejor, por ahora, es estar tranquilo, cuidarme las bolitas y ser mas peine que el cogotero sordomudo, único y vil como cualquiera, padre y chingón, fuego y encamado de la risa”.

A SALVO DE LA LLUVIA

Al principio escucharme hablar era como para asustarse, por eso era tan callado y era el único de la Escuela que se vestía con pantalón corto.
Moría alguien solo para que yo estuviera atento a lasn remotas risas de sus dolientes, a la mezquindad del café sin azúcar del velorio, al tiempo utilizado en la compra de los inútiles zapatos de las guaguas, asqueadas.
Bastaba viajar para determinar que toda la gente es una mierda, en todas partes, y todas las ciudades hostiles, lo inhóspito de las plazas prestadas, pero lo bueno era caminar con la certeza de que nadie te va a dar nada si no lo pides, y aún, quer te puedes extinguir a tu gusto siempre que no putrefactes la entrada de algún negocio. Siendo mas específico: sin dinero es necesaria la negación de cualquier atisbo de dignidad que perjudique la misericordia (dada solo a un miserable, claro). Pero hasta en esas situaciones, que pudieran exasperar a un miembro activo de nuestra sociedad, existe el odio y la venganza. Odio para quien alivia mi hambre, venganza prometida para con su hipócrita sensibilidad de culpa y risa.
Reir, pero no de felicidad, a lo sumo de satisfacción.
Empezando en la casa, cuando mamita piel de cordero me mira con ese odio de gata preñada, cuando me tocas con esas manos de comida de anafre que me repugnan como sus senos. Si supiera con certeza, que entiendo que me deteste... (ser insensible me dado cierto razonamiento); valoro su esfuerzo en aguantarse y no agarrarme a palazos cada mañana que me ve durmiendo así de feo, salado y repulsivo como ella. Para que mentirnos, siento inequívocamente lo milagroso y extraordinario que sería suponer una conducta diferente.
Paso a paso. Con rara cirujía voy inmiscuyéndome en la vida de la parejita que me circunda y en la mía.
Coco y Fatimita, tan suave de pelos ella, de como se miran y escenifican muy mal su papel de chicos no tiradores. Tan distintos a mi la Andrea; puedo decir que parecemos traficantes de sexo y mal gusto, que el primer beso de lenguita nos lo dimos recién en el motel, hacemos tan linda pareja que si yo me viera me gustaría estar en mi lugar; lo malo es que yo debo tener alguna patología de monstruo inmoral y concupiscente que solo se quiere a si mismo y ella debe ser el tipo de mujer que le parece un deber sacar ventaja de cuanto pueda, contra quien fuere (hambre atávico, dirían). Resúmen, ambos nos despreciamos en la mas absoluto complicidad.
Pensar, no por ganar, sino por lastimar.
Y como ser desprejuiciado y democrático que estoy obligado a ser, tengo que admirar la valentía de cualquier maraco metido a héroe, respetar a cualquier puta que me masturba inmisericorde... ser cauto y específico a la hora de odiar. Porque yo odio, no es que sea íncómodo recurri a eufemismos y morirse como un chico bueno, pero a veces dan ganas de hacer un inventario de la inmundicia.
Poner, porque es lindo poner un hijo y tener un huevo.
Vivir a sabiendas de lo fútil y vano que soy, de lo celeste y pegajoso del mundo en general, y de los buenos en particular. Salir de Dios y regresar como si nada, podrido y ruín; fumar y protegerse de la lluvia como un caldero de miedo, enloquecer sin ser imbécil y permitirse el lujo de creer que al menos así se puede estar a salvo por un rato.

Pastillas Suecas

Salió el enfermero, después quedamos todos con la certeza de que el único dolor posible es el dolor físico.

Testigofijo.org

Supongamos que el proverbio chino es cierto y “si no quieres que nadie se entere, no lo hagas” no sea solamente una advertencia ético-moral que quede entre una de las verdades admirables legadas por la vieja cultura.
A ver, tu haces algo (bueno o malo, presunciones categóricas aceptadas) intencional o accidentalmente (causalidad out)… entonces… estas sujeto a la mirada de un ente, alguien-algo-varios. ¿Mirada de quien? De Dios diría un teólogo decidido o un creyente, de la sociedad, de ti mismo y tu autocrítica, dirías.…; pero lo que no se supone con naturalidad, en sano razonamiento, es que pueda haber testigos presenciales puntuales, específicos para tu caso, estratégica y tácticamente ubicados en el planeta todo. No con fines preventivos-punitivos-sancionadores (policía.com.bo), no con fines antropo-investigativos… peor aún.
El libre albedrío, la autosugestión controlada, el actuar humano reflexivo e impulsivo, encontrarían su vigía permanente, de una forma, en una empresa.
Testigofijo.org nació para cumplir esa función, entre otras, a partir de utopías y entreveros sentimentales de sus primeros ejecutivos.
Espía debió ser la primera denominación del incipiente grupo, porque era la actividad a la que se dedicaba en principio: a mantener vigiladas a las personas por las cuales se pedían informes, fotografías y seguimientos; esposos y esposas, novios y novias, madres, amantes, familiares o instigadores tomaban los servicios de la recién aparecida Agencia Investigativa “Watson”, que dirigía Rafael Arellano (capitalista principal) y ejecutaba Fauna Cáceres. La Agencia creció de los 5 empleados iniciales, al punto de llegar a los 17 dependientes externos, entre fotógrafos, peritos caligráficos, investigadores de campo, ilustres filósofos y extras. Luego, por motivos sospechados pero no confirmados, la Agencia fue tomando un cariz diferente; diríase filantrópico pero diríase mal.
De la sólida organización quedaba poco, ya que las oficinas de contabilidad y las administrativas habían sido anexadas y convertidas en una sala de reuniones privadas que fueron adquiriendo la forma de concilios por su extensión, pero sobre todo por su estricta privacidad y su inmanente misticismo.
Fauna era la organizadora, y a quien se debía acudir para conocer realmente los pormenores de su funcionamiento. Alma matriz del proyecto, era una mujer de lo menos singular que uno pueda imaginarse. Adusta de carácter, puntual hasta en las nimiedades cotidianas. Partidaria de evitar líos y controversias a favor de la funcionalidad, había asumido, de facto, para si, la tarea administrativa y operativa de la Agencia. Dinámica y eficaz para los cálculos, previsiones impositivas y medidas de ejecución urgente, se había brindado por completo al proyecto y era imprescindible; ya consolidada la Agencia, lo hizo de la misma manera y reinó entre bambalinas por un año y medio (ya enTestigofijo.org) hasta que murió.
Actitudes y maneras que fue adquiriendo gradualmente Arellano, desde los primeros tiempos de “Watson”, pasaron inadvertidos y quedaron solo como motivos de chisme y bromas para con las extravagancias muy propias de ejecutivos exitosos que preferían llenar sus horas libres en cuestiones perjudiciales, como son la lectura de libros que no sirven para nada. Después tomaron forma de reglas y lineamientos políticos internos. Testigofijo.org abandonaba el lucro como función principal, Arellano se vislumbraba asimismo como el rockstar anti-establishment que conseguiría lo que nadie, ser feliz e imponer su felicidad como utopía para el resto. ¿Cómo? De eso se trata este Informe.
La ciudad crece, pero no tanto todavía para suponer que desde su precariedad tecnológica y de mercado se pueda aspirar a emprender un proyecto de semejante magnitud como el pensado por Arellano en horas de profundas reflexiones. La mente, dice Arellano, no encuentra en esos límites más que la necesidad de imponerse el desafío de enfrentarlos.
El descontrol y lo que han venido a llamar la nueva decadencia del mundo (deshumanizado, mercantil, agotado en sus recursos, individualista, dogmático, cíclico en la crisis) no es mas que el producto de la desorganización. Mejor, quienes lo organizaban han cesado de hacerlo de la férrea manera que antes lo hacían y han dejado que discurran los sucesos y también la cultura sin haber previsto las consecuencias del desborde.
La ciencia, la información, la muerte cada vez menos temible, Dios y el Diablo unívocos e inextensibles, la duda filosófica, las pasiones que han de justificarlo todo: ahí el caótico presente. El hedonismo del rock’n roll (su alrededor supra humano, sátiro y autodestructivo), seria la única fuerza perdurable del goce. El soporte sonoro del Apocalipsis virtual, con el que se encargaría de contribuir nuestro héroe (anónimo y plácido) Arellano.
Una empresita de seis oficinas, una mujer díscola e inaguantable al frente, él mismo y sus balbuceos metafísicos ¿serian suficientes para cumplir con el propósito máximo?
Estamos ganando bien y nos merecemos unas vacaciones Rafito. Todos al almuerzo de cumpleaños de doña Leonor Suárez de Arellano, madre mía y mentora fútil de lo que vendrá. Digan que no soy el mismo flojo de antes, porque ahora no estaríamos contándola.
Las ocupaciones le habían impedido ver con claridad, y lo que los demás llamaban ocio improductivo derivó en el desencadenamiento de visiones y fatiga esclarecedora de lo que iba a hacer a futuro: proponer la creación de Testigofijo.org, aunque Fauna y la madre que lo parió eleven el grito al cielo. Aun con el riesgo de que el viejo Augusto Arellano vuelva al vicio de las fumadas y esta vez no sea con las consecuencias afortunadas de otrora. El panorama era simple, la propuesta básicamente seria la siguiente: para crear testigofijo.org, se necesita X cantidad de inversión extra y la proyección de utilidades seria 0.
Fauna querida, cuanto hubiera deseado que me apoyes en esta “locura”; así te demostrases a ti misma que me quieres y que tu gracia oculta florece ante todos como lo ha hecho para conmigo, sin que podamos evitarlo.
¿Y por que no? ¿Por ganar mas y que te vayas un poco lejos, un poco al carajo? ¿Porque hay que viajar en familia a Budapest para ver al tío Manrique? ¿Por el miedo al hambre? ¿Porque estamos viejos y tristes? No, aquí se hace lo que yo, simple transmisor, escribo.
Como no podían obviarse las formas, y pese a las mala predisposición de Fauna y las miradas de incertidumbre del personal en general, se suscribieron los documentos pertinentes y se creo oficialmente Testigofijo.org,, representado legalmente por Fauna Clara Cáceres Trigoso. Y punto.
Con la nueva organización: chau Fauna, adiós cordura y cócteles; bienvenida certidumbre, posteridad, y fanatismo tribal por la venganza.
¿Y como murió Fauna? De tristeza, descubierta in fraganti por el equipo técnico interno de turno.

Susi Ha Muerto

Entonces, a partir de ésto, te vas a dar cuenta de que no exagero en absoluto.
Ni Silvio, ni Adhemar estaban cerca de conocer lo que había ocurrido con exactitud; por eso es que el odio que me has prometido no tiene mas justificación que las habladurías de esos dos potosinos.
No importa que yo haya demostrado en la práctica la rectitud de mis intenciones, salvadas mis pequeñas mentiras producto de los acorralamientos que me hacían los perfumes de Irma la amén.
A los hechos: No es que la muerte de la querida Susi no haya sido causada por mi, es que esa conclusión no define mi participación con claridad. Recuerdas como era Susy, bastaba que no pudiera dar su opinión sobre algo para ya estar malhumorada y reacia el resto del día, con esa carita de recién asaltada que terminaba escuchando esas radios de la noche en la que algún imbécil pretende aconsejar a las almas tristes. Esa era Susi, efectiva e incluso hiriente cuando se proponía dejar la marca de sus palabras en tus futuros actos; deficiente y lánguida cuando trataba de impresionar de un modo similar a través de la escritura. ¿Te acuerdas las burlas que nos provocaban sus conversaciones por chat? Pobre Susi, era tan auténtica siempre y tan exagerada en sus desgarradores textos que ni ella misma podía esperar respuestas sensatas.
Pero no vayas a creer que esto no es mas que una pequeña venganza a la elocuencia personal de Susi, es un poco para recordarte que tan cuerda no era.
Pero así como Susi, como tú, se dejaban llevar por los impulsos y eran, muchas veces, demasiado inocentes, creían que la gente era así de franca como ustedes y le creían todo a cualquiera, como a Ademhar, el potosino. Así puedes empezar a creerme.
Yo moría porque estuviéramos jugando un ajedréz en el que la reina Susi se viera arrinconada en blanco y negro, conmigo omnipresente, contigo soñadora, mirando como nuestros peones se habían desordenado; a todo esto con el potosino sin arte ni parte en ésta partida definida hace ya mucho tiempo.
Pero esto es la vida, por eso es que tuve que enfrentarla directamente, decirle lo hermosa que era para mi, halagar su firmeza de garganta, repetir hasta el cansancio (de pie soy mas sincero) lo bien que me hizo conocerla, lo mucho que me dolía decirle lo que le digo; después su risa contenida, su no importa mi flaco llorón, y que mas sino una inesperada serenidad, la grotesca revisión del relój, el mirar a los costados del frío. Después a comer, Susi con tenedor, Susi pensando, ella en su cama, después en la triste cocina, desvestida del miedo, revestida y a salir de nuevo. ¿Adonde? No sé, a las cabinas, al "Guadalquivir", a Potosí, a un día nuevo, a comprar chocolates, a morir por esos accidentes que ni uno mismo planearía con tanta precisión.

Secreto Juego

Intentando hacer una historia coherente sin permitir que lo que voy sintiendo lo domine todo; ése es mi objetivo de momento. Porque ésta Fátima, de la que quiero y estoy por contar tantas cosas, ha insistido en eso y me ha encomendado, entre bromas, con excusas, que así lo haga.
El momento en que le presté real atención es reciente, y me viene ahora a la memoria: fué esa tarde en la que les hablaba a los chicos de los partidos, hablaba acerca de como los períodos respiratorios podían impedir el desarrollo normal de un jugador inspirado, en respuesta empezaron a hablar de cualquier cosa; ya mi mirada estaba en la plaza donde Fátima, en una falda tiesa y larga con una polera de cerveza, recogía hojas en una bolsa negra, al parecer para llevárselas a su casa.
Después no fué todo tan inocente.
Me hice su amigo, hablábamos del frío de La Paz y en cuán lindo sería irse a vivir a otro lugar (su familia era de Chulumani). Siempre en el banco de la plaza, no podía invitarme a su casa porque su madre, una vieja de mal carácter, la hubiera agarrado a golpes sin importar quien la viera, de haberla sorprendido con un chico en su casa. No sé que pasó, pero de la primaria impresión de haberme conocido con una chica especial, tierna y despreocupada, fuí notando, casi enseguida, que había algo en ella que no cuadraba con lo que decía y demostraba ser. ya no era sincera, y ésto lo pude notar porque lo fué en algún momento. Entonces pasamos a ser de esos amigos que se ven esporádicamente y se saben mentiras uno del otro pero, por algún motivo, se sienten a gusto. No estaba bien, pero quién lo está del todo. Fuí prestándole atención a la forma en la que me saludaba, sin dejar de mirarme y después con sus palabras casi constantemente, sobre mi cara. Eso era un saludo estudiado, nunca casual.
Un día en que nos encontramos, me pidió que la acompañara a casa de sus tíos, que se habían ido a Chulumani dejando su casa a la venta, y vacía. Cuando llegamos allí, habían un sillón viejo, pero no empolvado; ella me dijo que la esperara ahí. Después volvió eimpuso que subiéramos a la terraza, como si hubiera terminado de preparar algo. Cuando estuvimos arriba, ya con los codos sobre la baranda, me miró y dijo "te voy a mostrar algo".
A todo esto, yo ya me veía sobre ella e iba tanteando el lugar mas cómodo de la terraza para acomodarla, pensaba ponerme la polera en la cabeza para que el sol no me sofocara aún mas. Pero, me dí cuenta, lo ingenuo que era, y que posiblemente me estaba imaginando cualquier cosa, de hecho, nunca me había insinuado nada, y nuestra relación no pasaba de la amistad; aunque, pensé, amistad un carajo aquí hay algo.
Regresó con una carpeta enorme, ahí pensé que hasta para ser un chiste ésto había sido muy ceremonioso. Se sentó a mi lado y abrió la pesada carpeta que parecía contener fotos y olía a goma líquida. ¡Para ésto tanto lío!, pensé y debí haberlo dicho, cuando empezó a pasar las hojas y mirá, qué hay que ver: lanas pegadas, recortes de periódicos, dibujos, notas, una cochinada. Después, entusiasta, fué a traer, según lo anunció, mas "libros". Llegó cargando varias carpetas, unas mas grandes y gordas que otras, habrán sido unas quince. Ya empezaba a perder la calma y cuando empezaba a desarrollar explicaciones absurdas, me dí cuenta, y ahí el sol terminó por laxar, empezaba a comprender el contenido de tanta basura, zapatos descosturados, cabellos, telas manchadas, marcas y olores. Cuando ya estaba por preguntarle, para confirmar, qué era todo eso, se anticipó "son mis mentiras", dijo.
Buscando tranquilizarme, me reí, tomé una de las carpetas y al irla hojeando esperaba encontrarme con algún convencionalismo, alguna señal de que ésto era algún pasatiempos totalmente comprensible, incluso divertido. Pero no, esto era un absurdo y una pérdida de tiempo, o era una ingenua exagerada o una loca total. Terminé por apresurar mi paciencia y sin decir mucho, me fuí.
Y sí, no terminó por decirme que eran las manchas de sus polvos.

SABINA PRESO EN MI CIUDAD

Como un explorador, éste tipo rondaría por una noche de La Paz, sin desentonar, mas bien confundido.
Sujetando postes, o tal vez a la deriva él te diría que es Joaquín Sabina, ése que canta, y quizá tú no le creerías y pensarías que es un essspañol manguero que ha visto tu tapado lleno, o un metido que quiere agarrarse a alguna de tus chicas; y, a la mierda, termine quedándose porque tiene whisky el muy cabrón y con eso se ha garantizado no solamente su permanencia, también incluso, un trato cordial.
¿Qué hace un sujeto así, aquí? Pudiendo estar cogiéndose a las minas que quiera, cómodo en cualquier boliche de San Miguel, escuchando formales alabanzas, firmando discos y caderas. Nooo, algo anda mal, éste viejo es Sabina, y no tendría porqué estar sentado en unas graditas de la 20 de octubre.
¿No era que estaba enfermo y ya no podía hacer nada? No, ya estaba bien. De todos modos si fuera él, tendría que estar como viejo hecho mierda que es, abrigado con su chompa y una gorra de lana que le proteja el cerebro cuidado por los veinte pajeros que le deben acompañar en sus giras y esas pocas mujeres que alguna cualidad de mujer deben tener para cuidar al sujeto que les da de comer y les da masa.
Por lo triste que estuvo y está, debe ser él; tan jóven que está para cagarsele de risa en la cara, tan viejo que nos tendría que invitar a un lugar lejos del frío, pero donde se pueda ir caminando.
Lo peor es que si vinieran los tombos a joder, y uno les dijera que estamos con Sabina, los muy caballos no sabrían ni de quién carajo estamos hablando... nos botarían el trago igual; y como lo verían a Joaquín con su ternito de gamuza, y esos detalles que tienen los tipos con plata, ya le buscarían tres pies al gato para extorsionarlo con alguna de sus hipócritas cantaletas como de viejo corruptor, de los lloq'allas drogadictos, de toda esa cochinada que se saben como la biografía de Morales.
Sería cosa de preguntarle, salir de la duda y listo. Pero, ¿qué me va a decir? "Si, soy Sabina; ahora todos me tienen que chupar la polla". No. Con lo jodido que es el man, va a negarlo hasta el odio, magistralmente; jodido y necio, antes de reconocer nada es capáz de intentar sacarse la mierda con el preguntón (así como está y todo, quizá ganaría) o, tal vez, como buen cínico, diga que "sí, soy yo" y se cague en la noticia, y nos caguemos en la noticia con él en una nueva demostración de que en esta farra (como en cualquiera) lo mas importante es la misma farra, seas Sabina, Jorge Campero o David Castro.
Y ahora que se me metió la idea en la cabeza, no hay quién me la saque, si este patón no es Sabina, yo estoy recontra pasado, y si nadie más se dió cuenta es que estamos todos pasados. Falta que después que terminen de cantar éste tema de Chilli Pepper's, a algún imbécil buen fisonomista se le dé por cantar Princesa esperando la indiferencia prevista del viejo advenedizo y para seguir la corriente termine por librarse de nosotros siendo amabale e invitándonos a un boliche exclusivo donde no podamos comprar ni un puto cigarro de nuestros bolsillos.
Si fuera ¿Por qué a esta ciudad? Si aquí no quiere venir nadie, a no ser por la fuerza o para sacarse fotos exóticas, como si estuvieran posando entre niños desnutridos de panza gigante comiendo gusanos. Aunque, tal vez no sea tan descabellado suponerlo: en ésta caminó Borda hecho aca como si nada en la calle, salió a comprar pan Ramiro Castillo y era como si tuviera la obligación de pagar el doble, y así con muchos de los supuestos... ¿héroes, ídolos? Nada de eso, al revés: por la notoriedad, ellos y otros, se han asegurado un sitial perpetuo en el podio del desprecio. Ahh, pero el tipo es extranjero, ahí puede cambiar el asunto; esa condición, entre nos, hace que se abran las puertas, los brazos, las piernas de la ínclita; refulge mágicamente un aura que provoca la sonrisa de las abuelas, que deshiela las bocas adustas de los letrados, hace que se aprieten los dedos de los pies de mis vecinitas... Pero tampoco termina el asunto ahí, pronto se acaba el efecto de la novedad, y si no te vas pronto...
Lo mas seguro es que siga recordando estos desvaríos como otra mala experiencia que és seguir en la calle, que me siente cómodo en la silla de mañana y con la verga cansada, me dé por escribir a lo Sabina, pero no resacar como él.
Lo menos seguro, y por eso lo cierto, es que el bien parido en Úbeda se encuentre en uno de esos accidentes espacio-tiempo, onda El Angel Exterminador, y no pueda salir nunca mas de aquí; y se pudra conjunta nuestra medianía y su infamia haciéndose cotidianidad de canciones ratas para manos frías, y se termine convenciendo que eso es la felicidad.

El Portazo

"Se supone que se tiene que empezar por uno mismo, despojarse del temor que provoca el darse a conocer como uno supone que es, simplemente hablar de las miserias y bajezas de las que uno es o ha sido capaz. Así todo es admitido de inmediato. Exteriorizar los pensamientos egoístas, los planes, la heroicidad de no ser nadie, el poder de no tener nada; todo aquél montaje que permite imaginar que esta vida no ha sido tan mierda."
Así terminabas la mayor parte de tus críticas para con los sublimadores de la miseria, era (palabras mas, palabras menos) la forma que encontrabas para vengar tu sensatez ante ese conglomerado de borrachos imbéciles, de indios de mierda, pretenciosos especímenes que intentaban mear en tu merecido parnaso recién establecido.
Pero con las mujeres era diferente, ¿te acuerdas?, ahí la hipocresía y tus dos billetes flameaban sin reproches, tu cara gorda gorda se regodeaba entre babas, se te hacía un nudo el cuello.
En fin, todo tiene justificación, eso lo aprendimos leyendo, por eso no podía sorprenderme tu casa y su limpieza rigurosa casi ofensiva. Recuerdo, además, tus almuerzos planificados que me supieron a rica envidia, sobre todo esa primera vez que fuí y me llevaste a ver tus muebles en una vergonzosa cotización. Como olvidar tu biblioteca ordenada con el decoro de un gran crítico con plumero. Ni hablar de las personas que vivían en esa casa.
Cómo no quererte sacar a patadas de ahí y ocupar tus sillas curvas, pisar diariamente tu alfombra de perro, mirar con desdén las paredes, los cuadros; ir hacia la biblioteca y hojear a gusto la vida de Tristan Marof.
Por supuesto, esas intenciones no se reñirían en absoluto con la cotidianidad de la casa.
Sé, lo intuyo al verte como miro tus cosas, que tú te das cuenta de la inquietud que me producen, tal vez sea lo usual en las visitas que recibes.
Recuerdo que cuando me invitabas a tu cumpleaños e ibamos quedándonos solos solías hacerme algunas confidencias, algo así como una autoevaluación diría, que generalmente concluía en un discreto brindis por la razón, y yo brindaba y te decía que pronto podríamos explicar todo lo que se nos antojase, que muy pronto ocuparíamos (me visualizaba a mí solamente) el lugar que nos corresponde en esta ciudad mediocre y sucia. Dejábamos las copas y regresábamos a la sala, a veces estaba Victoria, siempre estuvo Marina. Llegaba la hora de despedirse y comenzábamos a reirnos de lo gracioso del acto repetitivo de despedirse para reencontrarse. Así eramos, o por lo menos así nos recuerdo.
Creo que la sinceridad ha sido imposible entre nosotros, yo lo notaba cuando te veía en los reflejos de las bandejas, en las pasadas por los espejos, del televisor; siempre tenías esa compostura forzada que inconscientemente adopté también, imperturbable hasta en tus resfríos mas fuertes, doblabas el pañuelo con tal perfección que nunca me cupieron dudas de que tus maneras de conquistador infalible se perfeccionaban aún mas en situaciones adversas y te sentaba muy bien la enfermedad, entre mas aguda mejor.
Tu cabello siempre bien recortado, el brillo de tus zapatos, y todo ese conjunto de detalles que te definían, me hacían sospechar de tu amistad, "la espontaneidad no puede manifestarse excepcionalmente", pensaba.
Todo muy comprensible, pero soy yo quien ha sufrido el agravio; despreciado por todos en cuanto me vi en la necesidad de vivir a mi gusto.
No sabes. Libertad es decidir si se es caritativo o no según se tengan secas o no las medias, besarmela o no a mi Marinita dependiendo de los programas de la tele, mentir o sublimar la verdad de acuerdo a lo lindo de los pechos de las mujeres, bañarme o nada si es que tengo que pensar en las maneras de no trabajar.
Por todo eso y tal vez más por otras cosas (las interrupciones perfectibles, la ignorancia herína, los pelos del baño, las monedas en el suelo...) fueron llevándome al lugar que mas prefiero ahora: el silencio. Y fuí despojándome de mis bolígrafos en las camisas; se hizo mas grande mi cuarto, mi tristeza, torcí mi sobriedad hacia el poético alcohol, vómito y material para mirones.
Me convertí, mas bien debo decir soy, algo mas parecido a lo que suponía ser. He asumido la forma de un melancólico en barba, de uno que no sabe como explicar esta irrupción repentina en tu cobarde tranquilidad.

Los Ejercicios

Esta búsqueda es ya rutinaria para mi. Por su contenido, un poco infantil (de práctica irrepetible también), no lo he comentado con nadie seriamente, para evitar burlas... ya lo sabrán aquellos que no tienen amigos confiables.
No se trata de nada enigmático, ni de estilo cifrado. Son ciertos "tips" de la conducta corporal necesaria para alcanzar un, cortamente duradero, bienestar (no sé que pueda haber de conocido científicamente por las disciplinas concernientes a las posibilidades físicas, fisiológicas y tal vez anímicas).
Antes aclaro que estos intentos de comprender surgieron desde que comencé a ponderar la importancia de los movimientos motrices voluntarios y, en correspondencia, los gesticulares.
En principio la explicación me resultaba sencilla: "mens sana in corpore sano" decía el cartelito de un gimnasio de revista y resuelto todo. Explicaba, sin ambigüedades, la sensación de libertad que tenía luego de asistir a la escuelita de fútbol, la reactivación de músculos, la irrigación inesperada, el buen humor acompañado de piruetas basquetbolísticas; en fin, una respuesta simple para una eventual pregunta por entonces no planteada. Pero como la sencilléz es aparente y precedente de las mas enrevesadas explicaciones, también ésto.
Todo iba bien, siguiendo un curso lógico; empezaba a engordar un poco por el 91... y zas, abdominales, estiramiento muscular, el simple accionar solucionaron el asunto. Luego, aquella pequeña solución se fué complicando.
Para repetir la condición de equilibrio de mis años infantiles bastaba recordar las situaciones previas, el ejercicio tal, sobre la superficie aquella.
Luego, transcurridos los años, las ejecuciones se han ramificado a sectores del propio cuerpo tan disímiles como la piel de las muñecas, el tamaño de los lóbulos o las protuberancias del cráneo. Todo el ejercicio, su recreación, se ha hecho indisoluble de ciertos estados anímicos; componentes convencionales como lo dietético, encontraron parangones inesperados en aspectos morales y filosóficos. Nada es independiente, la suerte también ha tenido, ante mi, su oportunidad de verosimilitud por soluciones simples a grandes preocupaciones.
Lo concreto es que aquella practica, de intención casí matemática por su intención petrificadora cifral, me ha resultado casi imposible. Reconozco en éste método el último en pos de rescatar esta experiencia del simple delirio o manía y llevarlo a tener alguna utilidad.
Con el fín antes descrito, es que he elaborado esta especie de "decálogo" de equilibrio físico-anímico, recurriendo a los recuerdos y recuerdos de recuerdos de conclusiones finales resueltas hace tiempo ya. Se trata de una cortísima enumeración carente de ciertas precisiones (tal vez decisivas, pero mas no pude) por mi pobreza de lenguaje en referencia a los órganos, músculos, su funcionamiento, etc. Tampoco tengo la pretensión de favorecer a nadie en particular con ésto, porque cada quien encontrará, dentro de sus propias características, sus propios ejercicios y esta es una experiencia particular. Finalmente, disculpas a quienes se molesten con esta lectura y no encuentren un orden mas aprehensible.
Preliminar: Todos los ejercicios parten sobre la base de hacer abdominales.
Paso 1: (Puede no serlo, de acuerdo al estado circunstancial en el que pueda encontrarme. Explicación aplicable al resto de los pasos)

Abdominales, base.
Las plantas de los pies, distendidos, simétricas sobre una superficie blanda, preferiblemente un colchón relleno de lana; abdominales comunes y corrientes: el esfuerzo del tronco hacia las rodillas sin el auxilio de las manos en la nuca. La energía enfocada a una lineal dejadéz por el futuro, lo que se dice reposo mental.

Resultado: Equilibrio. Aptitud para tolerar lesiones internas, para admitir órdenes domésticas, para asimilar información gráfica.
Paso 2:
Mordida perfecta, dentro de mis posibilidades dentarias, sin presiones localizadas, ni exageraciones de fuerza; es decir, mordida sin presión permanente y moderada.
Resultado: Paz un poco abúlica, ideal para los momentos posteriores a perturbaciones sexuales, no recomendable para emprender estudios de ningun tipo.
Paso 3:
Fundamental.
La pisada, una vez posicionado adecuadamente, ejerciendo presión en la parte interior de los talones hacia el suelo (nunca descalzo) contrario a la presión externa que da lugar al tan conocido estilo chueco.
Complemento: Recostado, con las plantas completas sobre el suelo o cualquier superficie, dejando la posibilidad potencial de hacer abdominales. De costado, la rodilla superior presionando sobre la recostada, siempre que (¡debiera ser así!) ambas piernas estén al mismo nivel. Variante: La rodilla apoyada sobre la superficie debe hacer presión contra la posterior (flotante o junta).
Lo descrito tiene la finalidad de reposicionar correctamente los pies. Lograda cierta uniformidad el riesgo es que los dedos puedan tender a singularizarse, esto se puede superar con la simple reafirmación de éste paso, repitiéndolo.
Resultado: Expulsión terapéutica de las incertidumbres decisivas, receptividad al calcio, avidez ante la finitud de la sonrisa sin arrugas.
Paso 4:
Labio inferior hacia adentro, nada mas.
Resultado: En principio, la eliminación de irregularidades en la superficie del labio, el inicio de la perfección.
Paso 5:
A partir de la constante exigencia provocada por los abdominales se produce el fenómeno siguiente: con los pies en aparente reposo, los dedos comienzan a tomar la forma de garras, muy común en la niñéz pero preocupante en estas condiciones.
Resultado: No verificado, de intentar diferenciar entre el dios único y el único dios.ç
Paso 6:
Tener los pies tensionados hacia arriba, aún en movimiento, sin que la función de los dedos sea importante.
Resultado: Esta disposición disminuye la longitud de la parte posterior del cráneo (inevitable aumento de actividad orgánica en la frente ya ampliada), también se destensan las caras de las fosas nasales, eliminando su grasitud externa, por lo tanto, su importancia.
Actitud teatral-cinematográfica, de biografía labrándose. Asusta la tentación de no tener nada que decirse.
Paso 7:
Las manos. El tránsito de la parte posterior. El pulgar activo sobre el índice pasivo para la apropiada posición general que implica al resto del cuerpo.
Resultado: Ya experimentado, furioso de cometer equivocaciones se es capáz de obviar daños menores.
Paso 8:
Del tiempo mas importante, y hasta ahora descuidado, previo a dormir. El brazo posterior siempre sobre el interior (sin exactitudes irrelevantes).
Resultado: Apropiado descanso; con buen humor, aunque insuficiente para condicionar la expresión de lo terrible. Pueden aparecer inconvenientes digestivos de mantener la posición invariable.
Paso 9:
Tendencia hacia atrás de la tibia y el peroné, sin concretar el movimiento, sin influenciar los talones ni el fémur. Este pre-moviemiento puede favorecer a completar el paso 6 (correcto pero de difícil práctica en el devenir).
Resultado: Hacia la abolición del abdómen, correspondiente con la dedicación.
Paso 10:
Vista.
Inaugural del la etapa "vista abajo". Continuando con los abdominales, se acondiciona la dirección de los ojos, de modo que cada uno, y alternativamente, apunte a la fosa nasal correspondiente.
Complemento: La "vista arriba" protegida y limitada por las cejas (presión conjetural interna).
Resultado: Alivio semi demencial.
Paso 11:
Abdominales normales.
La tendencia es: imposibilidad de ver a los gemelos de ambas piernas, teniendo las rodillas juntas; los brazos bordeandolas externamente sin contacto.
Resultado: Dependiendo de la extrema decisión "sin ojos" o con ellos. La primera opción aún contiene esperanzas en éste trabajo.
Paso 12:
Los antebrazos predispuestos a contraerse hacia "arriba" sin énfasis en los tendones sobresalientes, al mismo tiempo que favorecen abdominales concretos.
Resultado: Galán imperturbable e ingenuo. Duración inesperada.
Perfeccionamiento: En lugar de enfatizar la tendencia en los antebrazos, lo correcto es hacerlo desde la región metacarpiana del índice (sin involucrarlo de por sí). El resto es fácil de deducir, las flexiones vendrán por inercia.
Paso 13:
Los ojos bien abiertos y la tendencia de las cejas al modo arqueado, sin surcar la frente.
Resultado: No ha sucedido nada imperecedero.
Paso 14:
El estado físico antes que los detalles. La mirada imposible de las piernas, quiero decir: las caras externas a la línea ósea sobresaliente. Mas gráfico: el punto inicial-superior del peroné (cara interna próxima a la intersección rótula-nervios y demás) hacia atrás, reproduciendo el efecto anterior.
Resultado: La combinación perfecta de una trama maldita de desencuentros angulares. Posible y comprobada en La Paz, en dos mil.
Paso 15:
La estilización conseguida, y abruptamente decadente, da lugar a la inevitable recomposición, que no puede iniciarse sin preparación.
Comenzando con el recurso de los dedos mayores de las manospresionando sutilmente sobre las palmas, neutralizando cualquier posibilidad de retorno a los estados ya superados, dando inicio al dominante e impositivo torrente de sangre en las manos.
Resultado: Sin exageraciones, estación plácida acompañada de una aparente agudización de la inteligencia y sublimación de la frivolidad.
Paso 16:
El sentido atlético perdido, en vias de recuperación, incia. De pie, tensionando los brazos de tal manera que las palmas quedan descubiertas, en perspectiva, bajo el rostro; el detalle es la aproximación del radio y el cúbito con los huesos de la región del metacarpo.
Resultado: Ya se puede concluir que la inestabilidad de cada uno impide cualquier afirmación contundente. El límite no ha sido siquiera posible aún.
Paso 17:
Laxitud necesaria para eliminar el término "abdominales" por uno mas preciso de esfuerzo troncal no dependiente del apoyo ni movimiento auxiliar de los brazos, que descomprimen, a su vez, la región de los pectorales, consiguiendo una sensación de alargamiento del cuello y el final de un absurdo juego de posiciones de las manos, dedos piernas, pies, muslos, etc.
Resultado: Si se consigue dedicar el tiempo a otras cosas será algo que se alcanzará sin esfuerzo. Alguna vez lo supe. Un final felíz, después, en el envejecimiento paulatino estará basada la continuidad.


Quien Quiera Oir Que Lea

Tocan el timbre, alguien tiene que abrir.
- ¡Qué milagro, pensé que nunca vendrías a visitarme!- dijo Isla después de que era Victoria la que, cansada, esperaba tras la puerta.
- Es que por fín me he sacado tiempo y he venido- dijo Victoria, sonrojándose, al ver a su amiga tan descuidada a las diez de la mañana.
Isla la invitó a pasar permitiendo que Victoria caminara delante suyo, de ese modo la podía mirar a su antojo, y de paso ordenar las cosas que encontraba en el trayecto al comedor de la casa.
Se sentaron en las sillas que estaban contra la pared y hablaron
- ¿Que tal la nueva zona?- preguntó Victoria.
- Bien.
- ¿Y Platónico?.
-Igual, abajo.
Otra vez gente, primero barre y después gente. Ojalá que por lo menos sea alguien confiable, lectora de la biblia. Tiene que comprender que necesito trabajar con tranquilidad, todo depende de que pueda trabajar con tranquilidad. Tengo que hacerlo... aunque sea por el salmista.
Victoria trajo muchas novedades de Villa Copacabana, cosas de Angélica, del choco, de los perros muertos...
- Del Antonio no se sabe nada todavía, parece que se ha escapado o algo así. Es lo que dicen las gentes.
- Ojalá se haya ido lejos, si es que se ha ido.
- Ojalá - dijo Victoria y se tomó un sorbo del café que Isla le había preparado.
Ya eran casi las once, en cualquier momento Isla debía estar por invitar a su amiga a quedarse a almorzar. Almorzar sola teniendo una potencial compañía parecía un desperdicio.
- Bueno, me quedo. Pero te ayudo a cocinar.
- Ya.
Veinte años trabajando con papeles chato, aunque al principio no era tan trabajo. Después de leer San Agustín no era trabajo. Lo difícil era conseguir las cosas, también faltaba el tiempo. Y sin ayuda, nadie me ayuda. Pensé que indiréctamente recibiría ayuda... pero cuando termine ya no me va a hacer falta. Lo peor es que ya no tengo mucho tiempo (¡si hubiera nacido cincuenta años antes!). Debo conseguir todo, no puede faltar ni un solo detalle y eso ya tomó su tiempo, tanto tiempo toma que uno ya no puede ni vivir. Todo eso ella no lo entiende, me pedía que vaya a almorzar que vea al chico, que me lave los dientes, y yo, como un idiota, postergando mi deber. ¡Escuchá! ahora está lavando ropa, ¡si le encanta lavar ropa!, por eso me quería convertir en un lavador de ropa, como tantos. Pero el tiempo me pisaba y tuve que decidirme: decidir. No había nada que decidir, un día me estaban lustrando los zapatos y dije a la mierda y fué chau.
Habían terminado de preparar la sajta, olía muy bien y había bastante como para la noche e incluso un poco para el día siguiente.
Tenían toda la tarde por delante porque Victoria siempre fué una desocupada a gusto completo e Isla encontraría una forma discreta de ser una aceptable anfitriona sin descuidar lo que se hubiese propuesto hacer.
- ¿Está rico, no?
- Si, y eso que lo hemos hecho todo en media hora.
- Mas razón todavía.
- ¿Vicky?
-¿Mmmh?
- ¿Me ayudas a recoger la mesa?. Yo tengo que lavar un poco de ropa.
Blanco, rojo, azul ¡estos caballos qué fraude!. Tal vez ni los vean. Lo que sí tengo que cuidar en detalle es el libro y los sellos, ¡ah! y los viejos, pero a esos los voy a tener que conseguir hasta el mismo día. ¡Otra vez ruido en las cañerías!, debe estar... y vos ¿te estás durmiendo?.
El noventa y nueve, ¡increíble!, pero ya falta poco. Por el salmista, por todos...
Estuvieron buena parte de la tarde habándose casi a los gritos, porque Isla se esforzaba incómodamente sentada desde el lavadero y Victoria la escuchaba y le respondía desde la cocina con la televisión a bajo volúmen.
-¿Te aburres?
- No, solo que quisiera que vengas aquí y no sentirme tan inútil.
- Ya no te preocupes porque he terminado. Voy a poner agua para tomar té.
- Listo, yo saco galletas, ¿hay galletas?.
- De agua, en la misma bolsa del pan.
-¡Aquí están!
Así pues, chato, todo estaba mal pero había momentos engañosos en los que parecía todo tan bien. Las tardes en la calle no dejan pensar bien, siempre pasa algo que a uno lo distrae, ni que uno fuera genio para no desatenderse. De ocho hermanos... si nos quedábamos todos en casa no hubieramos podido ni respirar. Los ocho juntos estamos solo en una foto del equipo, era muy dificil reunirnos... solo que fuera durmiendo, con una lente que abarca todo el cuarto. ¡Y eso! sólo había sido posible el '36, cuando había nacido Aníbal, porque ya ese año se iba a perder Pablo y al otro se iba a morir Juan Claudio y... ¡Eh chatooo!, te estoy hablando... esto te importa carajo.
Isla sopaba las galletas en el café y seguían hablando.
- Deberías hablar con él.
- No, es peor.
-¿No será un delirio? ¿Así como del Quijote?
-¡Delirio de qué! ¡Si no lee nada el burro!
-¿Pero no te ha dicho nada o no has ido a espiar a ver que hace?
- No hay luz, y si me asomo enseguida se da cuenta, solo les dejo las latas y listo, ahí tiene cuchillos y pila.
- ¿Y el baño?
- No sé, al menos no hay olor.
- Y el Luchito está también, ¡eso sí no te entiendo! ¡Dios!
- Pero el Luchito... él dice que está.
- No hablaba todavía ¿no?.
- Ya debe hablar.
Veinte años, ¿increíble, no?. Al principio esto no estaba como está ahora, tu todavía no habías... por eso te cuento. Antes estaba peor y yo también. Faltaba todo por hacer, habían ratones y tu madre quería entrar a cada rato, quería entrar pero yo no la podía dejar, estás viendo lo desordenado que todavía sigue todo, hace años estaba mucho peor. Después he aprendido a escuchar, la acústica de la casa me favorecía, así pude enterarme que... ¡Pero escuchá! ¿Otra vez agua? Debe estar sola ya.
Ya era tarde para Victoria, tenía que irse porque en la Villa ya a esas horas empieza a haber peligro.
- Voy a volver entonces el sábado en la tarde, si consigo algo de lo que te he dicho traigo eso más.
- Gracias por venir Vicky. ¿Te acompaño hasta la esquina?.
- Si, no te preocupes. Mas bien preocupate por lo que te he dicho del Luchito.
- Mmm, si. Ya esta oscuro.
- Chau entonces.
- ¡Chau!¡Chau! - dijo Isla y cerró la puerta con una sonrisa que no pudo dejar rápidamente.
Quedó sola rumbo al comedor, había que lavar las tazas, cerrar el paquete de las galletas, guardar el azúcar, tenía que cambiar la garrafa, ponerse las chancletas de goma, cambiar la radio.
El ruido del catre chato, así he podido enterarme de muchas cosas. Antes cuidaba mucho no hacer ruido, cuidaba detalles; después ya no. Pero así son las cosas, después has llegado vos. Por obra de alguien has llegado, providencialmente has llegado. Desde que estás aquí no haces mas que mirarme como idiota lo poco que me miras, antes con cara de llorón ahora levantas las cejas, me miras, come y cagas sin que yo te vea, te arrastras para cagar sin ser visto ¿no?. Sin querer también, has crecido, ¿de dónde crees que es esa ropa?... No sé para que te digo tanto, con tal de que llegado el día no me falles va a estar bien... al menos eres bueno y no te quejas... y si te quejaras tendrías que decirle a tu madre que es la que te ha traído, con la excusa de la cuna que no hay te ha traído.
Isla ya estaba desocupada, podía irse a la cama para un merecido descanso. Pero esta noche parecía ser distinta, tenía que pensar en la visita de Victoria, tal vez tuviera razón la mataperros y era su obligación de madre saber si su hijo estaba vivo o muerto. Mañana podía ser un buen día para dedicarse a tales averiguaciones. Pero tenía que ir al Banco, limpiar el baño, sacudir las cortinas, debía enchufar el teléfono temprano, abrir otro envase de leche.
Durmamos chato, haz lo que quieras. Con tal de que me lo digas beeee ese día va a estar bien.
Isla se puso a pensar la noche anterior en la boca de Victoria, en recuperar al Luchito... una noche piensa, después se sueña recordando soñar a los amantes que antes venían (pero ahora es una vieja), en los ruidos terribles del catre, en la cunita. Pero ya de que sirve, si lo que debería hacer no lo hace. Podría escribir pero tiene que cerrar fuerte los grifos, sacudir el mantel de la mesa, despeluzar su abrigo, debe decir a la mierda cuando le meten mano en sus sueños, le toca freir un huevo, abrir la puerta, sonreir ¿quién es? Mua, mua. Ya tarde, porque el día ha llegado, es hoy.
Todo listo: trompetas, clarines, rayos y centellas, temor general, algarabía de comida entre los pobres, y yo, con el deber de no fallar.
¡Este Jesús no parece ni Jesús!. Los viejos ya están, ¡pobres!, se los ve tan asustados. Y vos chato beeeee beeeee cuando yo te diga. ¡Las luceeees!. El libro ambiescrito, las lágrimas. Ya está.
La otra va a venir sola ¡ésa si que existe!, quien sabe y tal vez se confunda y todo al ver mi obra, tal vez se confunda y se asuste, tal vez se vaya y nos deje estar.
Hoy.
Sigue botando cáscaras, cambiando canales, untando pan. ¡Mientras que no se dedique a fabricar fines del mundo!
Lavando ropa, perdiendo hijos....
Todo ha pasado sin mayor significado.
El chato dijo bien su beeee, los viejos estuvieron dignamente dormidos, todo iba perfecto.
Todo bien hasta que unos cabrones se pusieron a gritar ¡Ven! ¡Ven! ¡Ven! antes que mis cabrones. Y vino, vino y lo echó todo a perder. Vino finalmente y me cagó.