PORQUÉ SOY MENOTTISTA

“El fútbol es un juego donde había que ser mas talentoso que el rival para poder superarlo y por lo tanto, ser ofensivo no era una opción, sino una condición indispensable para entrar a una cancha. Siempre ganar fue lo primero, pero venciendo además se demostraba ser el mejor, el mas hábil, el mas imaginativo. Pero como en los cuentos de hadas y brujas, llegaron un día los hombres insensibles incapaces de emocionarse por una gambeta, un taco… y quisieron encasillar el fútbol, computarizarlo y hablaron del resultado como único objetivo válido, como si los gambeteadotes no hubieran hecho la historia repleta de triunfos. Acusaron de antigua a la felicidad del juego y dijeron que era muy moderno el aburrimiento inaguantable de la mediocridad”. César Luís Menotti

FACUNDO CABRAL, PROFETA ESTEPARIO

Hace un mes (22 de mayo) cumplió 72 años, el cantautor argentino Facundo Cabral, uno de los artistas mas importantes de la música popular contemporánea latinoamericana.
De extensa trayectoria, ha acompañado su obra, con un periplo de vida errante, vagabundo, de vivencia caótica, mística y existencial; lo que ha resultado en composiciones riquísimas, que incluyen letras y melodías imperecederas, además de textos, y, si se quiere, parábolas que acompañan sus canciones, a veces sencillas, a veces íntimas, otras reflexivas, incluso cercanas a lo épico. Todo sin abandonar su intención esencial de sinceridad y, a veces, de humor.
De su aspecto de payador provinciano inicial, de sus primeros éxitos como el recordado “Vuele Bajo”, bien a lo Diógenes el cínico, “No soy de aquí” que fue un suceso internacional, “Pobre mi Patrón” (piensa que el pobre soy yo) o el excelente “Buen Día América del Sur”; ha ido experimentando por diferentes experiencias estéticas que lo han influenciado mas que en la forma –género musical- en el fondo. Durante un período se adscribió a la tendencia del Café Concert, tiempo en el que leía textos como “John Parker Dimitrisky”, en el que se burlaba de los dos sistemas políticos predominantes o cantaba el corrosivo “El Diablo es un señor”.
Entre las influencias de Facundo Cabral, no pueden dejar de recordarse la que musicalmente, ejerció Jorge Cafrune, sobre todo en un principio. También, en otro ámbito, Borges, su genial obra y lo paradójico de su vida en relación con su experiencia literaria (“el maestro sabe todo, ¡menos vivir, sabe todo!”), de la poesía ascética de Rabindranath Tagore (“cuando el hombre trabaja Dios lo respeta, mas cuando el hombre canta, Dios… lo ama”) y la hedónica de Walt Whitman. Whitman, en su disfrute panteísta (dios es todas las cosas) de la vida expresó mucho de lo que Cabral persigue: caminar, perderse en diferentes culturas, experimentar constantemente; es decir vivir, que sería la forma de encontrar a Dios.
Luego de que en 1972, decide viajar por Europa (donde acumula y se deshace de gran fortuna) y luego por los países orientales, donde iría para conocer mas del budismo, tan admirado por él por entonces, y de donde retornaría a la Argentina luego de haber recorrido 140 países.
Ya en la década de los ’80 con el regreso de la democracia en su país, se encuentra con una popularidad masiva, sobre todo entre la gente joven, que, en medio de la popularidad emergente del rock argentino, lo incorpora entre sus principales referentes a partir de sus discos “Cabralgando” (1982), con textos como el de la masturbación (“¡una declaración silvestre de independencia!”) o el tema “Corre, corre, Jesús” y, principalmente por el disco “Ferrocabral” (1984) donde están incluidos los ya clásicos: “No quiero ser un ciudadano”, el lacónico “Pedro Mendizábal” y una versión libre del padrenuestro.
En los ’90, edita junto con Alberto Cortéz “Lo Cortéz no quita lo Cabral” disco con el que alcanza gran difusión y popularidad, nuevamente, pero esta vez en toda América Latina (sus conciertos se iniciaron en México e incluyeron muchos países de Centroamérica) con interpretaciones como el rememorativo y anhelante “Yo quiero ser bombero”, el internacionalista “No me llames extranjero”, o el paradójico “Dicen por ahí”, entre otros. Años después, ambos artistas, volvieron a juntarse y grabaron “Lo Cortéz no quita lo Cabral II” donde incluyeron temas como “Yo voy soñando caminos”, “No me platiques mas” y “Mequitas de ternura”; finalizaron la trilogía de discos en colaboración con “Cortesías y Cabralidades”.
A estas alturas, con los inconvenientes que el paso de los años trae, no se puede dudar que Cabral ha sido el “ciruja profesional” que quiso ser, ha sido/es un artista generador constante de emociones, hábil mistificador, iconoclasta, anticlerical, exultante de inteligencia e hijo de puta certero a la hora de recordarnos lo humanos que somos y podemos ser, también gentil y optimista profeta de la libertad y los buenos sentimientos.

ADIOS A MARIO BENEDETTI

En 1996, Mario Benedetti (Paso de los Toros 1920-Montevideo 2009) publicaba su novela "Andamios". A tiempo de presentar su obra y en entrevistas concedidas para la ocasión, Benedetti se refería al título de la novela, la metáfora construída a partir de lo biográfico. "La persona exiliada, lo es de por vida", decía. Es que cuando alguien es obliogado a vivir en un lugar distinto del de su niñez ("la patria es la infancia" decía Borges), a su vez también es forzado/aculturado a imbuirse en el nuevo ámbito; al producirse su asimilación y adaptación al medio hostil (en rigor, todas las ciudades lo son), ya se ha convertido en un extraño para su medio inicial. "Andamios", decía, trataba del período de exilio que sufrió y luego se autoimpuso Benedetti (1973-1983).
"La Tregua", "Gracias por el Fuego", entre otras, tienen la magia sentimental que tan bien sabía transmitir el escritor uruguayo. "Poemas de la Oficina", "Inventario Uno", "Canciones del que no Canta" y muchas mas, son obras poéticas de excepcional calidad: lacónicas y optimistas, realistas e ingeniosas, urbanas, humanas; cada una genial, todas un portentoso ejemplo de lo mejor de la literatura castellana de 1900-2000.
Imposible dejar de lado, en este recuerdo a "El Sur También Existe" (1985), disco en el que el gran Joan Manuel Serrat musicalizó y cantó (en colaboración artística con el propio Mario) algunos de sus mejores poemas y contribuyó a popularizarlos aún mas de lo que ya eran.
Benedetti fué un grande y será. Cuando uno lo lee es muy difícil no tenerle simpatía, él que transmite emociones con la sinceridad autocrítica de un soñador, que te mira desde su foto de viejo bondadoso-hermano.
Consiguió ser mas que un escritor genial, consiguió que sus lectores lo quieran.

HERRERA Y REISSIG EN LA TORRE DE LOS PANORAMAS

Amor Sádico (Los Parques Abandonados I)

Ya no te amaba, sin dejar por eso
de amar la sombra de tu amor distante
Ya no te amaba, sin embargo el beso
de la repulsa nos reunió un instante...

Agrio placer y bárbaro embeleso
crispó mi faz, me demudó el semblante.
Ya no te amaba y me turbé, no obstante
como una virgen en un bosque espeso

Y ya perdida para siempre, al verte
anochecer en el eterno luto,
-mudo el amor, el corazón inerte-,

huraño, atróz, inexorable, hirsuto
¡jamás viví como en aquella muerte,
nunca te amé como en aquél minuto!

Entre los representantes de la poesía modernista de principios del siglo XX, es norma hablar de Rubén Darío, también de Leopoldo Lugones. La inclusión de Ricardo Jaimes Freyre en el olimpo poético fué un logro, ya que en las primeras antologaciones y estudios acerca del modernismo latinoamericano no se lo incluía. Menos difícil, pero a su vez también poco valorada, fué la aceptación unánime de la obra del oriental Julio Herrera y Reissig entre las mas representativas del modernismo.

Zum Felde, el mas importante crítico e historiador literario de Uruguay, refiere parte de la polémica ocurrida en torno a la pre eminencia de Lugones sobre Herrera o de Herrera sobre Lugones, polémica de la cual son parte, entre otros, Horacio Quiroga y también Franz Tamayo.

Es de conocimiento general que el movimiento modernista fué duramente criticado en su tiempo por haber sido inspirado en su totalidad en la cultura europea, el simbolismo francés propiamente, sin considerar elementos propios de las naciones latinoamericanas a las que pertenecían sus poetas. El caso Herrera y Reissig es un paradigma de dicha crítica.

Los temas poéticos de Herrera no tienen referencia alguna de Montevideo, ni aún de Uruguay o de las tierras rioplatenses, es público su desprecio por todo lo relacionado con su terruño, tratándose de literatura y arte en general. Herrera ignoró América, pero en verdad, pese a sus motivos heleno latinos y franceses, ignoró al mundo y se refugió en su Torre de los Panoramas (altillo de su casa en el que se reunía devotamente parte importante de la cultura montevideana y porteña) sitio en el cual produce su obra y donde recibe a las musas de la Europa que jamás conoció.

La Torre de los Panoramas, fué su exilio de la realidad, su taller de angustia, un sitio que representaba la evasión mas dulce y refinada de su estilo lírico, donde elaboró su desconcertante poesía. Tuvo que salir de ella cuando su padre murió y no pudo sostenerse más la casona Herrera.

Julio Herrera y Reissig murió a los 36 años, enfermo y sin reconocimiento en su patria. Él se lo buscó, por ser poeta.



CITIZEN WALT

Leaves of Grass, Hojas de Hierba (1855 1ra. Ed.-1882 Ed. Final), es el libro de poemas iniciático y utópico de la democracia, es decir, del mundo moderno (1). Democrático por su lenguaje sencillo de fácil lectura y divulgación; construído en forma de versículos .
En un ensayo que Borges dedicaba al gran Walt, hacía una excelente descripción del Libro Absoluto que se propuso Whitman y de la creación del personaje de ficción Walt Whitman, el ser hedonista que deambula exhultante de felicidad por la América emergente (2).
La fuerza y originalidad de sus poemas, sin duda, provenía de haberse apartado de la línea estilística preponderante en su tiempo y haberse propuesto, con éxito, escribir sin mayores restricciones que su ánimo y su vindicación por la vida.
Su obra impactó, no por nada, él y Edgar Allan Poe son considerados como las dos principales fuentes de la poesía y narrativa del siglo XX, no sólo en América, también en Europa.
La primera traducción al castellano de Leaves of Grass fué realizada por el poeta uruguayo Armando Vasseur en 1912, y partir de su primera edición los seguidores de Whitman se multiplicaron en la América hispano hablante; no tardó en ser el poeta mas popular del continente.
Franz Tamayo, en procura de la construcción del arte americano de lenguas latinas, negaba a Walt Whitman como conductor y fuente principal y, aunque reconocía en él a un poeta admirable, consideraba su poesía como inferior. Reconocida la admiración que profesaba Tamayo por el arte helénico, y, por tanto, siendo cultor de la poesía como un arte de formas, encontraba en las enumeraciones whitmanianas, un vicio poético y, al fin, calificaba al arte de Whitman como épicomercachifle (3). La influencia que ejerció Whitman resultó ser irresistible, nombres como Neruda, Borges, García Lorca, León Felipe entre otros lo ratifican y terminan diluyendo las esperanzas de Tamayo, por el advenimiento de un poeta indoamericano (con influencia occidental, sin duda), guía de la cultura latinoamericana.
Poemas como ¡Oh Capitán, Mi Capitán!, Una Extraña Velada Transcurrida en un Campo de Batalla, ¡Pionners, oh Pionners!, Canto a la Vía Pública, Ciudad de los Navíos, A Una Locomotora, y el extenso Canto a Mi Mismo (Song Of Myself) son significativos y marcan el inicio de una temática urbano-portuaria, enfática, de enumeración inconexa, de incitación al disfrute a través de una forma poética propia de la lírica moderna: la intimidad. Y son, además, el intento literario mas eficáz de establecer la unidad en el imaginario de esas colectividades disímiles que comenzaban a constituir los Estados Unidos.
Entonces la primaria y excitante Manhattan (Ciudad de Orgías), el roble de Luisiana, el sol en Misisipí, la estación de Boston, las riberas de Connecticut, el mismo Whitman escribiendo en el cañón de Colorado, son los Estados Unidos; pero sobre eso, son la Naturaleza: son Dios.

(1) Algún activista de izquierda, de manera desafortunada, afirmó que fué El Capital poético del liberalismo.
(2) J.L. Borges. Discusión. Buenos Aires, 1932.
(3) F. Tamayo. "El Mundo Americano, Carta a Martí Casanova (1928)" y "A La Juventud Intelectual de Costa Rica, Carta (1929)", de "Fran Tamayo. Mi Silencio es más que el Mar que Canta" Recop. M. Baptista Gumucio. La Paz, 1995.

REINAGA Y EL ODIO MOTOR

Si hay un personaje del que puede decirse que ejerza una especie de pontificado, desde sus obras, sobre los cultores del indianismo boliviano actual, ése tendría que ser Fausto Reinaga.
Controversial, agudo, resentido, vengador, traidor, emblema... son algunos de los adjetivos con los que se lo ha tratado desde ámbitos disímiles y en distintos momentos.
Reinaga fué el primero y mas ácido de los escritores indianistas, sobre todo en sus obras post-'52, nos muestra a un hombre absolutamente autocrítico - analítico a la hora de repasar su vida con un estilo lacónico, rebelde y provocador, hostil seria la palabra que resume mejor el estilo literario "reinaguista". De inicio, su apellido original fué Katari, el cual fué cambiado a Reinaga por sus antecesores debido a los prejuicios por todos conocidos, aún mas agudos en tiempos anteriores. En el prologo de la "Intelligentzia del cholaje boliviano" refiere detalladamente sus padecimientos de infancia, su origen etnico-cultural, la discriminacion a la que se enfrento-le hizo un juicio crimininal a un compañero de Facultad por haberle dicho indio-, y el resto de su periplo politico, desde su adherencia al MNR, su adscripcion al socialismo y su final auto descubrimiento como indianista.
Definió al indio como "bestia esclava", al mestizo como "mancer", al latinoamericano de "lacayo de Europa", al europeo "fiera rubia"; no se anduvo con sutilezas e instigo a la sociedad toda de su tiempo.
Marxista de formacion, luego militante del Nacionalismo Revolucionario, mas tarde fundador del Partido Indio (la etapa mas potente de sus obras), co - partícipe de la intentona de izquierda encabezada por J.J. Tórrez - Asamblea Popular'71-, para finalmente quedar solo y dar su apoyo al gobierno de García Meza en procura de recibir una indemnizacion por su - saqueada-biblioteca.
El mas ácido (odiador le dirían hoy día) de los escritores políticos bolivianos, no se guardaba nada. A la hora de salvaguardar un prestigio de socialista inicial, de cuidar un buen nombre dentro de la pequeña burguesía de la ciudad, de ejercer cuasi amauta en la jerarquía del precario Partido Indio... resultaba que Reinaga comenzaba por atacarse a sí mismo, a sus errores de raza, a la "intelligentzia del cholaje boliviano", a la cultura europea apuntando a sus patriarcas (Sócrates, Cristo y Marx).
Sus contemporáneos lo leían, pero repercutía solo el silencio a la hora de criticar o comentar sus libros, los expertos los ubicaron en los estantes mas alejados, dignos y necesarios para la obra de un desequilibrado. Reinaga fue el farol en que, aun, los escritores indianistas de vanguardia se guian.

Sobre el desencuentro entre marxismo e Indianismo, ver:

ARTURO BORDA, EL TRIUNFO DE NO SER NADA


La obra literaria de Arturo Borda, es, sin lugar a dudas la fundacional del imaginario, no solo cultural, sino también sociológico, de aquello que llamamos paceñidad.
Remitiéndonos al mayor de los exponentes de las letras en Bolivia, Tamayo, supuesto padre nuestro a la hora de los balances en cuanto a influencia nominal y subliminal dentro del espectro de la cultura nacional, no puede compararse su influencia dentro de la cotidianidad; aquí nos podemos detener y esgrimir argumentos, también poderosos, para ponderar también al polígrafo Gabriel René-Moreno, en cuanto a estilo y prolificidad incansable de archivista y creador de la mejor narración acerca del advenimiento de la independencia altoperuana.
Pero, independientemente de competencias sin sentido, es en y a partir de Arturo Borda que la literatura desciende a los irracionales dominios de lo urbano, de la individualidad íntima, incluso de la lírica descarnada.
Anotaba Carlos Medinaceli, en un gran ensayo, que Tamayo no era un poeta lírico porque carecía de intimidad en sus versos, es decir lo que le sobraba en grandilocuencia y jeroglíficos poéticos le faltaba a la hora de revelar sentimientos propios y profundos a través de su obra; conclusión que me parece totalmente acertada. No niego que es tentador ponderar aquí a Arturo Borda como el primer poeta lírico de valor, pero no quiero entrar en terreno tan subjetivo. Más bien, me parece mas acertado, aunque no menos llano, hacer un paralelismo entre Walt Whitman y Arturo Borda muy a propósito de la intimidad y más de la identificación autor-obra.
Borges decía que era imposible separar al escritor del personaje de Hojas de Hierba, y esto daba a suponer que la vida de Whitman habría sido la continua narración de un hombre joven, saludable, atlético, fuente inacabable y catarsis de poesía. Y la realidad habría sido otra, ya que el Whitman real habría estado mucho tiempo enfermo y ocupado en labores menos gratificantes que el disfrute incesante de las maravillas de la creación.
Tal vez es una sensación similar, y bastante repetida por otra parte, la que uno siente al leer El Loco y visualiza a Borda tristemente harapiento rumbo a un cuarto piojoso, ebrio, arrogante y triunfal por sobre los pobres imbéciles que se compadecen de él. Parece imposible separar al Loco Borda del Arturo Borda real.
Más allá de las exageraciones evidentes a la hora de hacer paralelismos entre una obra de ficción, como toda obra, y una vida humana con matices inalcanzables a la escritura, es indudable que la comparación no es arbitraria.