DESQUICIADOS, MANIACOS, DIFERENTES.

Este libro de cuentos de Jaime Nisttahuz: "Desquiciados, Maniacos, Diferentes" (Correveidile. La Paz-2010) tiene la marca de los grandes. Nos encontramos ante uno de los pocos escritores bolivianos que tienen lenguaje propio, forjado por los años de excelente nivel en el oficio, por la honestidad léxica y la ausencia de pretensiones estilísticas. Nisttahuz nos aparece como un narrador cabrón al que le interesa un bledo la opinión pacata de los cocteles, la apreciación desconfiada de las señoritas que lo leyeron, los cuervos rondantes del desprestigio social: es claro y certero en sus argumentos como en el desarrollo de los mismos, y no tiene que esforzarse en demostrarlo. A esta altura, en la que los discípulos de Saenz, Viscarra, etc. parecen colmarlo todo encontrar a un narrador de la calidad de Nisttahuz resulta gratificante. Por eso al terminar este libro queda la sensación de la espera ansiosa del próximo volúmen de Nisstahuz, para seguir cagándonos de risa, para seguir pensando en los amigos de uno, en las grandezas y miserias de todos nosotros; pensar en que pensar tanto no es bueno.

REFLEXIONES MAQUIAVÉLICAS

Este libro de Pedro Shimose (Editorial El País, Santa Cruz. 2003; Primera Edición Madrid 1980), es un poemario de características ajenas a lo lacónico o al mero ejercicio métrico. Es un recorrido a través parte de la vida y obra del emerito florentino, por el cual Shimose – con su reconocida calidad y soltura – nos lleva por episodios (ciertos o no) de la vida de Maquiavelo. Comienza con “Polisemia del Texto” con opiniones y descripciones acerca del autor de “El Príncipe” por parte de personalidades como Spinoza, Rousseau, o Gramsci; en “Crónica Florentina” ensaya un esbozo biográfico propio (“codificó la infamia”). A lo largo del libro, visita estados de animo, reflexiones filosóficas, políticas y especula sobre la condición humana y acerca de posibles eventos/situaciones, a partir de epígrafes propios de Nicolás (“… porque los hombres olvidan mas pronto la muerte de un padre que la perdida de su patrimonio.” de El Príncipe) y con las menciones a personajes de su tiempo como Lorenzo el Magnifico, Sandra Di Piero, Castruccio Castracani o su esposa Marieta Corsini. Es intimo y mordaz en la ilusoria recreación del personaje maquiavélico (“No siento envidia ni rencor/, ni temo al poderoso/, ni soy camaleón del que gobierna”, “Por favor déjenme vivir en paz / con mis queridas ulceras”, “Ví un grupo de hombres discutiendo de política./ Me dijeron que vivían en el infierno./ Si me preguntan cual lugar prefiero/, les diré que prefiero hablar de política/ a vivir en el paraíso hecho un boludo.”) y termina ofreciéndonos una obra completa y deliciosa.

NO TE VAYAS CAMPEON de Roberto Fontanarrosa

En “No te Vayas Campeón” el gran Fontanarrosa hace un repaso, mas que histórico o cronológico, celebratorio por los grandes equipos (y jugadores) del fútbol profesional argentino; es decir, la esencia del fútbol grande y cotidiano de aquel país.
Aunque el “negro” anuncia un recuento antojadizo librado a sus recuerdos personales, nos encontramos ante una muy completa y sentida remembranza de algunas de las formaciones mas celebres de los clubes argentinos de distintas épocas. El énfasis particular puesto en los cuadros campeones de Rosario Central es infaltable, siendo el autor un “canalla” orgulloso en vida y recordado con fervor y honores en la actualidad. Además, no podía ser de otra manera, entra también en detalle a la hora de referirse a los cuadros campeones del odiado Newell’s Old Boys; bien podría decirse que este libro es el panorama del fútbol grande visto desde Rosario con los ojos de un “canalla” genial ya que muchas de las crónicas, él lo dice, son producto de las tardes futboleras vistas cuando los clubes de Buenos Aires (y otros tambien) llegaban a Rosario a jugar con Central o Newell’s.
El libro esta hábilmente compuesto entre anecdotas, estados de animo y precisiones tecnicas, asi como sutiles propuganciones para un futbol que se fue, pero tambien del futbol presente a tiempo de haberse escrito la obra.
Fontanarrosa ha escrito muchos cuentos de futbol; es asi que para el transito de la ficcion a este ejercicio fantastico con protagonistas reales y hechos ciertos tuvo la libertad de no remitirse con rigor a fechas y resultados estadisticos, sino que bajo ciertas premisas (entre los memorables, no figura ninguno que no haya sido campeon), e ineludibles protagonistas (Labruna, Di Stefano, Gatti, Maradona…) tambien estan hechos epicos que pasan inadvertidos para el gran publico (sobre todo fuera de la Argentina) como el Chacarita del Metro ’68, Quilmes, o el Ferrocarril Oeste de Griguol; ademas de figuras a veces pintorescas (el color de Valentim), a veces heroicas (la palomita de Poy, inmortalizada en “19 de diciembre de 1971”) que quiza el tiempo y la sucesion de eventos con y sin importancia han ido dejando en el fondo del baúl de los recuerdos de los animales futboleros.

WARIKASAYA: CUENTOS STRONGUISTAS

("Una jugada de Ricardo Bajo, René Villegas y Aldo Mercado" Ed. Gente Común. La Paz 2008)
Este libro, publicado en 2008 en conmemoración al Centenario de The Strongest, reúne 29 cuentos escritos por diferentes autores, y un poema; además incluye un prólogo escrito por Ricardo Bajo en el que explica el orígen de la publicación. También tiene, en la contratapa, un breve texto del gran Luis H. Antezana.
El primer cuento, "Tigre Virtual", del "Ojo de Vidrio" Ramón Rocha Monroy, es estrictamente un cuento de fútbol (de nor ser por el título, no se menciona al club). En él relata la habilidad de "El Gordo para crear, mediante la tecnología y basado en arquetipos virtuales, al jugador perfecto (El Moncho). Ya concretado el proyecto, el propio "Gordo" se encarga de crear a su némesis, un marcador concebido de la misma manera, al que "El Moncho" solo logra vencer desde la imprevisibilidad.
Juan Claudio Lechín, en "Un Camba Stronguista", nos traslada a la Santa Cruz de los años '60, "cuando casi nadie era de Blooming ni de Oriente Petrolero" y al contarnos la truncada historia del "camba de oro", incluyendo una moraleja redundante de la unidad del país, hace la primera parada del libro por Viloco'69.
"Radiografía de un Gol" de Gonzalo Lema, como lo aclara Bajo en el prólogo, es un fragmento de la novela "Si encuentras a Mary Jo" (Gente Común:2007). Una crónica de un Wilstermann-The Strongest disputado en Cochabamba, en el que se describen muy bien algunas de las características del fútbol boliviano de finales de los '70, la dureza con la que se jugaba entonces y se mencionan algunos nombres de jugadores stronguistas, ya históricos. Es notorio el énfasis que está puesto en los jugadores de Wilster, imcluso el gol del final.
Willy Camacho es autor de "Forever Friends", donde narra la historia del maestro albañil Lucio, capitán de "Tigres del Ande", especialmente la de un partido que define el campeonato zonal contra el celeste y juvenil "Forever Friends", donde él, es protagonista principal (estrena cintillo de capitán especialmente bordado, tiene a su cargo un penal decisivo) y donde finalizaría trágicamente. Durante el relato conocemos la rabia interna (racial-laboral) y el pensamiento íntimo del personaje para con la vida; vemos cómo desde un partido (pasión) se intenta equilibrar, de cierta forma, lo injusto de la cotidianidad.
En "Mermelada y Gol", Mabel Vargas nos vuelve a Viloco'69, a través de un suceso matinal en el que la niña-personaje, graba para sí misma el momento trágico, en forma de sabores, colores y sensaciones.
Oscar Díaz Arnau, muestra con su cortísimo cuento "El Dios Tigre", la efectividad de los relatos cortos cuando de transmitir emociones se trata, y nos deja perplejos.
"El Ojo de Dios, el rostro del Tigre" de Francis Schwitzgebel Torres, es un cuento fascinante que aborda el misticismo y rememora la experiencia de su personaje en su paulatino y abrupto a lo lúdico de descifrar el enigma planteado por su amiga moribunda (María), investigadora ella, en sus palabras agónicas: "Gottes Auge, das Gesichtdes Tigers!". Encontraría sentido, y junto con la imágen inconexa y su actualidad, en un país insospechado, en un estadio de fútbol, donde el apogeo ritual le llegaría colmándolo todo.
Alan Castro, nieto del "Chupa" Riveros, escribe "Tigre para el tango", donde alternando diálogos y recuerdos, nos cuenta la cuidadosa selección nostálgica de ropero que ejercía el recordado hincha No. 1, además relieva la significación del grito de guerra stronguista, cuando provenía del hombre especial, en el momento señalado, todas y cada una de las veces que lo profirió.
Homero Carvalho Oliva, otro autor beniano consagrado, relata en "La esposa del jugador" su propia experiencia iniciática en lo que a La Paz y al Tigre se refiere. Además muestra, nuevamente, como el afecto marca de por vida y predispone para bien.
Pedro Susz, en el breve "Choclo con Queso", recuerda una derrota stronguista en una final con Chaco Petrolero, a partir de la cual su "nueva" camiseta quedaría proscrita para siempre.
Walter Vargas narra la historia de los mellizos Palacios ("Vidas Paralelas"), jugadores de fútbol, stronguistas, con orígen y formación futbolística similar, puestos distintos (4 y 11) y destinos disímiles.
Alfonso Gumucio Dagrón y Carlos D. Mesa Gisbert, en "Descenso" nos llevan por 3ra vez en el volúmen, a los sucesos de Viloco'69, ésta vez narrado desde el recuerdo de una de sus ficticias víctimas (el mudo Torres) y de un, también ficto, componente de la facción militar golpista contraria a Barrientos (Joaquín). En el cuento quedan 2 temas inmanentes: la tésis de que el accidente no fué tal y provino de una conspiración golpista y la conjetura de que, de no haber mediado el suceso, The Strongest hubiera descendido. Conocida la simpatía bolivarista del ex presidente, de las cuatro manos autoras del cuento,dos de ellas; da para la suceptibilidad desde el mismo título del cuento.
Mariana Ruiz Romero, reivindica en "Céspedes", el protagonismo futbolístico de las mujeres, a través de ilusorias féminas en una cocina de ensueño, retrotraídas en medio de un encuentr sexual de la relatora con Céspedes.
Erica Bruzonic exhibe en su “Pierrot” lo hábil y experta cuentista que es, describiendo la resaca (ch aquí) de un magullado hincha atigrado que, con el fondo musical de Jaime Roos, va reconstruyendo los sucesos de los días anteriores (llevaba 2 de semi- inconsciencia) que han derivado en ese, cada vez mas vivido, dolor no solo físico.
Miguel Lundin Peredo (“Cuando Thor odiaba los goles de The Strongest”) refiere como Palomino Lamas descubre la identidad, sueca, de un asesino serial (ex jugador gualdinegro), que tenía como victimas a ignotos jugadores stronguistas del pasado.
Rodny Montoya, en su poema “Al Chupa Riveros”, deja su recuerdo metafórico-emocional del gran hincha inolvidable.
German Arauz Crespo, nos da una poco sutil “patada de bolivarista” con su “El Despertar”.
“El Oro de los Tigres” de Chirstian Vera, trayendo a cuenta un poema de Borges, hace una hermosa exposición de motivos por los cuales el hincha stronguista debe estar orgulloso de serlo; satisfecho de si mismo de toda la significación futbolística extra futbolística que implica el “ser tigre”.
Francesco Díaz Mariscal con su “De equipo no se cambia” trae a la memoria, por ejemplo, el juego de mini fútbol de las tapas coronas. En suma, es el la historia de la formación de un sentimiento germinal, el modo y las costumbres de un hincha que no se deja abatir por nada ni nadie, una de las tantas vertientes que confluyen a la misma pasión.
“Bloqueo” de Manuel Monroy Chazarreta, se aparta de la grandilocuencia e intenta una breve humorada imaginaria durante un bloqueo La Paz-Oruro.
Luís Serrano relata como “Maria” recuerda desde la distancia los anhelados sabores y olores del estadio Siles, en una tarde de clásico al ritmo de “Negra, zamba…”.
Paul Telleria, con “La Revancha” nos narra la posibilidad de una hermandad futbolera paceña (con un fin indeseable en este caso) que sobrepase los convencionalismos fútiles: como el rencor infantil o el amor por una mujer.
Carlos Vargas Guevara en “El Tigre y las cachinas” escribe sobre los recuerdos de un niño, presumiblemente orureño, entre elementos represivos e ingratos, y de cómo un tigre estampado en camisetas comenzaba un enamoramiento indefinido.
Inés Gonzáles Salas, retoma un tema recurrente en el libro: el devenir trágico del hincha stronguista en “El Chancho Colorado”.
Rene “Ciruja” Villegas, en un muy buen cuento “Chayñita de Acero”, relata la niñez de un hincha que premonitoriamente tuvo un encuentro místico con la chayñita en el, nuevamente doloroso, Viloco ’69; y como fue testigo presencial de la caída del avión de acero.
Ricardo Bajo cuenta en su “De cómo una mañana me convertí en Tigre”, su trayectoria emocional hacia/desde The Strongest, dejándonos en claro que a veces los por que sobran cuando del Tigre se habla.
Oswaldo Calatayud Criales, con “34 de Abril o la noche del siglo” deja un relato que, recordando un hecho puntual (el asesinato de un hincha stronguista), en lugar de acudir a recursos lastimeros nos invita a revisitar el lado combativo de nuestra historia, en un retroceso fantástico que incluye nuestra propia fundación.
Victor Montoya, “El Tigre de Achumani en el sueño”, escribió un cuento de corte infantil acerca de un tigre (de carne, hueso y técnica) goleador figura estelar.
Javier Badani Ruiz, con “El Hincha” nos cuenta como un padre (Demetrio Cayoja) puede desaparecer ante la vista de su hijo (Daniel) en una tarde de clásico desde la curva sur.
Liliana Carrillo, en quizá el mejor de los cuentos, escribe acerca de cómo una chica, contestona e inteligente, descubre que “No habia sido choli”.
Un libro excelente, emotivo por donde se lo lea, con pasajes de alta calidad y la participación de reconocidos escritores. Si uno es stronguista, es un deleite garantizado (excepciones mínimas que no deslucen la obra). Si uno es lector curioso solamente, igualmente encontrara en esta recopilación, un muy buen material de lectura y fútbol. Si se es bolivarista, escójase otra lectura.

EL TUNEL


La primera obra de ficción de Ernesto Sabato, publicada en 1948, es la mas popular de sus tres novelas, también la mas reeditada y reimpresa; por su calidad, por supuesto, pero también por el hecho de ser la mas aprehensible de las tres – Sobre Héroes y Tumbas y Abbadon El Exterminador son las siguientes- y la menos extensa.
El argumento es llano y esta explicitado desde el inicio mismo de la novela, donde el pintor Juan Pablo Castel –personaje en primera persona y narrador- refiere que él mato a Maria Iribarne.
Durante el desarrollo de la obra, Castel muestra a sus posibles lectores parte de su vida interior, que explicaría en cierta medida los motivos por los cuales tuvo que matar a Maria.
Un ser sensible, maniático y contradictorio discurre por la ciudad que le es hostil; Castel, autocrítico y pesimista respecto a la condición humana, disfruta analizando las miserias propias personales y comunes de la sociedad. Un suceso altera su cotidianidad: la exposición en el Salón de Primavera de 1946, donde presenta un cuadro llamado Maternidad, el mismo es ignorado o someramente visto por los concurrentes a la exposición – sobre todo por los críticos a los que Castel desprecia-, excepto por una mujer, que al verlo se conmueve un instante frente a la ventanita, parte del cuadro que estaba a un costado del mismo en el que aparecía la imagen de una mujer en una playa frente al mar mirándolo. Al ser ella la única persona a la que le había interesado la escena de la ventanita, Castel la supone –íntimamente- como también la única persona que pudiera comprender su pintura y a él mismo. Meses mas tarde, después de imaginar posibles encuentros, la ve en la calle y decide seguirla; lo hace hasta que ella entra a un edificio; cuando ella esperaba el ascensor, Castel le pregunta si ese es el edificio de la Compañía T, a lo que ella le contesta afirmativamente, para posteriormente sonrojarse, entonces Juan Pablo Castel, al notar que ella lo había reconocido –él era un pintor notorio- decide preguntarle por la escena de la ventanita, ella le contesta algo nerviosa y vacilante dándole a entender que no recordaba la escena del cuadro. Afligido Castel decide irse, decepcionado y afectado por la escena ridícula que personificó. Maria Iribarne lo siguió y luego de llamarlo (“¡señor…señor!”) le confesó que si lo había reconocido y con respecto a la escena del cuadro le dijo: “La recuerdo constantemente”, para luego irse. Días después, y luego de que Castel intentara encontrarla infructuosamente en los alrededores y en la misma Compañía T, la ve saliendo de la boca de un subterráneo, donde Juan Pablo había hecho guardia y rondado durante ese tiempo; allí la interceptó y la llevó del brazo hasta la Plaza San Martín. La conversación que sostuvieron marca un punto de inflexión en la novela, porque desde ese encuentro, en el que Castel le dice a Maria que la necesita mucho aunque no sabe bien por que, queda establecida la relación, que seria intima después, entre ellos. Desde ese suceso, Castel intenta una comunión salvadora, que exceda el simple acto físico, con Maria, y encuentra en detalles, en actitudes, en contradicciones que surgen de sus conversaciones (casi interrogatorios en ocasiones) y falta de certezas, motivos para caer en desazón y desesperación ante la imposibilidad de asir a Maria Iribarne a su mundo.
La metáfora de El Túnel, que seria el mundo inhóspito, de desesperanza, e ironía doliente respecto a los seres humanos, a Dios y al mundo en general, que habita Juan Pablo Castel, en el que a través de una ventana (la ventanita) se asomara Maria Iribarne, la cual seria un ser similar a él habitando otro túnel, paralelo al suyo; encuentra su contraste ante los hechos fútiles y costumbres chabacanas y convencionales que Castel advierte en ciertas actitudes de Maria. Luego descubriría por iniciativa de la propia Maria, que ella está casada con Allende, quien es ciego y esposo engañado también, además de la no resuelta relación que ella tendría con su primo Hunter. En un arrebato conclusivo de sus crisis analíticas, concluye que debe matar a Maria, y se dirige a la estancia de Hunter (la que Castel ya había visitado anteriormente junto con Maria); allí, ingresa a su habitación y clava el cuchillo que llevaba consigo, en el pecho de Maria Iribarne. De esta forma concluye que Maria era una persona, de las que no vivían en túneles, y simplemente se había acercado, curiosa y transitoriamente, a ver el túnel que el habitaba, solo irremediablemente.
Publicada en su primera edición por la mítica editorial de la revista Sur, que dirigío Victoria Ocampo durante muchos años, y de la cual también fué colaborador con ensayos y reseñas bibliográficas, alcanzó la universalidad de la cual solamente pueden ser capaces las grandes creaciones.

PALABRA DE BIOY Conversaciones con Sergio Lopez

Esta publicación, de conversaciones efectuadas entre el periodista Sergio Lopez y el reconocido autor argentino, ya fallecido, Adolfo Bioy Casares, en un recorrido a través de sus antecedentes bibliográficos y también de su formación previa (influencias, gustos literarios, incluso artísticos).
Al hablar sobre la vida y obra del autor de " La Invención de Morel" y "Diarios de la Guerra del Cerdo", entre otros libros, fué ineviable la re(v)ferencia a Jorge Luis Borges, amigo personal de Bioy y co autor de las series porliciales de Bustos Domeq e Isidro Parodi, además antologistas del ciclo "El Séptimo Círculo".
Tal como Bioy Casares lo afirma, recordando su obra posterior a la laureada "La Invencion de Morel", de la cual (entre bromas no tan ingenuas) algunos suponían "se la había dictado Borges"; le fué difícil a Bioy afirmar su personalidad y estilo literario propio ante la crítica, lo que finalmente consiguió luego de la aparición de "El Sueño de los Héroes".
Fué puliendo su estilo, inicialmente grandilocuente y pomposo, hasta alcanzar la sobriedad y precisión argumental exquisita que lo consagró; forma que quizá rozó la perfección de simbiósis entre calidad narrativa y "felicidad" en su novela "Dormir al Sol", que éste servidor recomienda especialmente.
Crítico e irónico, al estilo de sus grandes maestro británicos (Oscar Wilde, Carlyle) dejó una obra sólida, que contine un constante equilibrio entre lo ficticio y lo verosímil.
Así, Lopez, con éste libro, nos deja una semblanza perenne, entretenida, incluso añorable, de uno de los mejores escritores latinoamericanos del siglo XX.

DE CERCA: una década de conversaciones en democracia. CARLOS D. MESA GISBERT

Este libro editado en septiembre de 1993, reúne algunas de las entrevistas más destacadas realizadas por uno de los periodistas mas prestigiosos de Bolivia durante las décadas de los '80 y '90, Carlos D. Mesa. La totalidad de las personas entrevistadas son personajes ligados a la política y cultura bolivianas: Walter Guevara, René Zavaleta, Filemón Escobar, Augusto Céspedes, Jaime Paz Zamora, Silvia Rivera Cusiquanqui, Juan Lechín, Gonzalo Sanchez de Lozada, Guillermo Lora, Lidia Gueiler, Guillermo Bedregal, Antonio Aranibar, Alfredo Arce Carpio, Victor Hugo Cárdenas, Carlos Palenque, Hugo Banzer, Gary Prado, Guido Vildoso, Mario Rueda Peña, Oscar Eíd, Percy Fernández, Max Fernandez y Julio Mantilla. Como el mismo Mesa anota, Victor Paz Estenssoro y Hernán Siles Suazo son las ausencias mas notables de lo que hubiera sido la recolección de entrevistas de los políticos mas trascendentes desde el período de la Revolución Nacional.
Durante las entrevistas, y en la selección misma , Mesa nos muestra su postura de admiración para con el Nacionalismo Revolucionario, llanamente por el MNR, partido al que considera como el único que ha introducido cambios trascendentales en la historia reciente de Bolivia -sean éstos acertados o no, contradictorios o no-. El sesgo pontifical -con tímidos matices críticos- con el que encara las conversaciones con los protagonistas de la Revolución Nacional, es indiscutible.
Tratándose de personajes identificados con la izquierda boliviana, de tendencia marxista, aún del nacionalismo revolucionario de izquierda; el énfasis está sobre la decadencia del marxismo -según haya sido la entrevista pre o post 1990- o su obsolencia luego de la estrepitosa caída del socialismo "real", es repetido; así como también en las notas introductorias, quijotizar, en el mejor de los casos, a los personajes que optaron por la "vía equivocada" (comillas propias del autor de ésta nota).
Para con los líderes carismáticos, el carácter populista y de perspectiva caótica de esos liderazgos, matiza las entrevistas, intentando dejar a sus interlocutores arrinconados entre su propuesta "aventurera" o su concientización para afiliarse a la vía histórica indiscutible de libre mercado, achicamiento estatal, democracia representativa y reducción del gasto fiscal.
La entrevista con Mario Rueda Peña fué la que mas repercusión tuvo, en su momento, y en ella Mesa -como él mismo lo reconoce- se deja llevar por el apasionamiento y deja entrever sus propias convicciones, simpatías y adherencias.
"Su campaña parece ir como un tren fuera de control, ¿por qué es tan popular?"- preguntaba Lisa Simpson a Mr. Burns en un clásico episodio de Los Simpson's. Las entrevistas a Gonzalo Sanchez de Lozada, sobre todo la de 1993, en determinados pasajes - pocos para no escribir de memoria y con mala intención- hacen recordar ese grado de docilidad crítica; el contraste es notorio sobre todo después de leer la agudeza y precisión con la que interpela a políticos de ADN y MIR, especialmente. Seguramente, con los hechos ya ocurridos (binomio electoral Sanchez de Lozada - Carlos Mesa, MNR 2002), éstas conclusiones no tienen ningún otro mérito que el de la referencia.
Pero, interpretaciones personales de la obra desde una determinada visión histórica u otra, la lectura de éste libro no puede calificarse de prescindible; en algunos casos, su importancia es innegable a la hora de conocer detalles inéditos de circunstancias no totalmente esclarecidas de la política boliviana de la segunda mitad del siglo XX.

CADA LOCO CON SU TEMA

Esta selección de composiciones de algunas de las mas importantes canciones compuestas por Joan Manuel Serrat editada por Ediciones Florentinas (Bs. As. 1999) recoge algunas de las mas recordadas y memorables letras del gran Serrat, desde el single "Paraules d' amor", 1967, hasta el disco "Nadie Es Perfecto", 1994.
A través del libro se recorren temas como "Tu nombre me sabe a hierba", "Mi Niñéz", "Señora", "A quien corresponda", "Cada loco con su tema", "Sinceramente tuyo" y "Juan y José", entre otros; es decir, un deleite absoluto que puede encontrar el felíz complemento de escuchar los discos de Serrat a tiempo de leerlo, al modo cancionero. También, y ésto me parece una prueba de fuego para los versos de Joan Manuel, puede leerse a modo poemario; ésta opción es mas probable para quien no haya escuchado su música (¿será posible?) y se encuentre frente a una obra de poesía como cualquier otra. Para quien ha pasado su vida gastando discos y cassettes del celebrado catalán, ésta práctica sin resistir la tentación de encontrarse cantando irremediablemente, es una misión imposible.
Por supuesto que hay cancioneros completos de Serrat en español y catalán, aún bilingües, algunos recordamos la revista argentina Canta Rock, que publicaba temas y acordes de canciones de grupos y solistas rockeros de los '80, y también incluía a autores como Serrat, Buarque, Caetano Veloso o Facundo Cabral; tal vez el mayor mérito de la publicación en cuestión sea su elaboración hecha de tal manera que resulte suscinta y de manipulación cómoda: portable, en definitiva.
De la música popular contemporánea, en habla hispana, es muy difícil encontrar un cantautor mas influyente que el "Nano" Serrat; su obra no ha terminado, felízmente se recuperó del problema de salud que casi lo retira de la vida en 2006. Que no se acabe nunca la fiesta que siempre ha sido volver a Serrat.

H.C.F. MANSILLA. EL CARÁCTER CONSERVADOR DE LA NACIÓN BOLIVIANA (2004)

Esperaba encontrarme con un estudio riguroso, como los que suele hacer Mansilla; y así fué, pero con algunas exageraciones a las que, parece, pocos pueden escapar en estos tiempos en que todo se ha politizado para peor.

Comienza aclarando H.C.F. que el título de su trabajo no es preciso, y debiera restringirse a la zona occidental del país.
En los primeros capítulos del ensayo, estudia los orígenes del carácter conservador boliviano: el elemento cultural colonizador, es decir, las características de los españoles que provinieron en la primera época del descubrimiento, sus cualidades distantes de la monarquía y de los estratos superiores de los centros mas importantes de la región ibérica; además, considera también la tradición autoritaria y machista de los pueblos indígenas situados en la actual Bolivia. De esas influencias, provendría el "cholo", que sin remedio, adquiriría las características de sus predecesores.
Centra su estudio, en los que considera los sectores mas conservadores del occidente boliviano: los políticos de tradición decimonómica-liberal, los políticos de izquierda y progresistas y, sobre todo, los abogados (el ámbito jurídico).
Para éste fin, estudia el legado de Alcides Arguedas, especialmente "Pueblo Enfermo", del cual rescata algunos aportes importantes, sin dejar de valorar el método utilizado por Arguedas, esto es prevaleciéndo lo empírico por sobre lo científico.
Es una obra correcta, y que persigue el análisis pretendiendo alejarse de las disputas políticas coyunturales, aunque sin conseguirlo. Tal vez su mayor deficiencia está en lo que él mismo aclara como título impreciso, dato que parece menor, pero que adquiere importancia a la hora de evaluaciones prejuiciosas y tendenciosas en contra de la marea "progresista" de occidente; dejando sin considerar lo conservador (¿retrógrado?) de otros sectores de la nación boliviana ubicados geográficamente en oriente y occidente (es llamativo que no se encuentre en su estudio la obra "La Ilustre Ciudad" de Tristán Marof), y lineal e históricamente en el poder político y económico de éste país.

FELIPE DELGADO (Resúmen Escolar)

Felipe Delgado, ante la inminente muerte de su padre y a instancias de su tía, sale en busca del sacerdote que se encargaría de darle la extremaunción. En medio de la noche lluviosa recuerda pasajes de su infancia, momentos junto a su padre y a su tía Lía; su madre, Ramona, había muerto el mismo día del nacimiento de Felipe. En el trayecto se había detenido a beber en una chingana, saliendo de ella tiene la primera visión de un ser que le causa temor: personaje burlón que orina y caga delante suyo cuando está en el zaguán de la iglesia para luego empujarlo sobre la inmundicia, pasado ese episodio Felipe se encuentra con el cura y ambos llegan a casa de Virgilio Delgado encontrándolo sin vida.
Como el padre de Felipe Delgado era un hombre con fortuna, con su fallecimiento los familiares no se pusieron de acuerdo en su disposición. La tía Lía decidió donar dinero a las monjas y asilarse en el monasterio. Apolinar Borda, tío de Felipe Delgado, intentó persuadirla de su intención pero no lo consiguió.
También Nicolas Estefanic, amigo de la familia, está preocupado por su situación: es deudor de una importante suma de dinero y en ausencia de Virgilio decide acudir a Felipe Delgado, a quien la herencia le interesó poco y nada. Ambos beben en el cuarto de Felipe y allí Estefanic decide pedirle un préstamo con la promesa de devolvérselo a su retorno de Antofagasta, Chile, donde iría a trabajar temporalmente.
Apolinar Borda, viendo incierto su futuro, decide proponer a Delgado un negocio en el que también participaría su brujo: Juan de la Cruz Oblitas. Oblitas y Borda querían comercializar diversos productos desde el altiplano y además establecer una fábrica de fuegos artificiales. En una reunión concertada con Delgado, éste conoce a Oblitas a quien saluda con exceso confianza ("¡gordo mañudo!") provocándole una indignación pasajera, atenuada conforme siguió la charla en la que Delgado se disculpa, aunque manteniendo el tono festivo con que la había iniciado. Bebían, y Delgado contó algunas de sus vivencias, borracheras, visitas a la morgue del Hospital, la repisa con la muerte de Vitoretti: mueble con objetos que Delgado había hurtado de la morgue; poema compuesto en alusión al italiano Vitoretti, amigo íntimo de Mussolini, que radicó en La Paz, y luego de quedar en la miseria fué arrojado entre los cadáveres.
Finalmente, y luego de que le expusieran el proyecto, Delgado acepta participar en la sociedad - sin formar parte de ella - dejando a su tío como socio capitalista.
La tía Lía se refugia en un monasterio, Estéfanic parte a Chile, Apolinar Borda y Oblitas se dedican a iniciar su negocio.
Con la casa vendida Felipe busca un lugar donde vivir, una vez que lo encuentra lo acondiciona a su gusto sin reparar en gastos. En procura de encontar un relojero da, casualmente, con la habitación de Titina Castellanos, con la que estaba relacionado anteriormente; conversan brevemente y queda en regresar.
Una noche en la que Delgado buscaba un lugar donde tomar un trago, encuentra una bodega en el callejón Pucarani, "El Purgatorio", allí se velaba el cadáver de la nieta del bodeguero. Luego de presentarse y entrar en confianza invita bebidas finas y comida que hace traer desde la calle. La bodega, que visita con asiduidad desde aquél descubrimiento, se va conviertiendo en lo mas importante de su vida, más aún que su relación íntima con Titina Castellanos. Precisamente por causa de la bodega y sus contínuas borracheras es que rompe con Titina y, luego de una discusión en la que ella revelaba estar embarazada y hablaba de su muñeca compañera y bruja; ella decide marcharse dejando una carta para Delgado en la que desmiente su embarazo y le deja saludos de parte de su muñeca.
La bodega y quienes la concurren se constituyen en el ambiente natural de Delgado: Indalecio Beltrán, Román Peña y Lillo, el Delicado, el bodeguero Corsino Ordóñez, Amézaga, el benemérito de la guerra del pacífico y los aparapitas. Delgado comparte discursos, abundante bebida y discuciones, especialmente con Beltrán (con quién comparte su admiración por el Illimani y Franz Tamayo), con Peña y Lillo, ocasionalmente con el Delicado, manteniéndose al márgen el bodeguero.
Una tarde Delgado se impresiona al ver en detalle las peculiaridades del saco de un aparapita, la uniformidad que le daba el tiempo a los remiendos y costuras diversas; allí expone su pensamiento sobre los aparapitas que, según él, lo que hacen es sacarse el cuerpo, describe la forma en que el aparapita sale del lugar en el que ha bebido y cae contra la pared o el suelo. Afirma que los aparapitas son poetas, de los que lo son hayan o no escrito un poema.
Otros días, Delgado experimentaba visiones o comentaba sueños que tenía en la misma bodega.
En casual conversación, Beltrán le comenta acerca de un rumor sobre la existencia de un hombre que, acompañado por eminentes personajes (incluído tal vez el propio Tamayo), estaba organizando un plan de gran magnitud para recuperar las costas del Pacífico perdidas contra Chile. Delgado se impresiona y, luego de averiguaciones, da con la probable casa de ese hombre que sería José Luis Prudencio. Vigilaba constantemente la casa junto con Peña y Lillo y el Delicado, tiempo en el que obtienen información del personaje y también tienen oportunidad de verlo de cerca con motivo de la llegada de un circo alemán a La Paz. Ese día Delgado procura estar lo mas cerca posible de Prudencio, quien iba acompañado de dos mujeres, una de ellas había impresionado a Delgado por su belleza en una de las tantas jornadas de espionaje.
Prudencio deja de interesarle, resulta no ser la personalidad preclara que suponía, y mas bien le resulta un sujeto desagradable, cojo, con mal genio. Quién si le interesaba, era esa elegante mujer que lo acompañó al circo y al que habían dado a llamar, Delgado y cia., "la Dama del Circo".
Un día, sin preverlo, entra en conversación con aquella mujer en la puerta de la catedral y, con una naturalidad inesperada, quedan en verse otro día con motivo de que ella le preste un libro de asuntos mágicos que le prometió durante su charla. El día fijado Delgado sufre un accidente en la avenida Pando al ser arrollado por un auto como consecuencia de la reaparición, fétida e irónica, del personaje grotesco que ya había visto la noche de la muerte de su padre, el cual lo sigue atormentando. Delgado termina hospitalizado, Peña y Lillo se ofrece a ir a la catedral para avisar a "la Dama del Circo", Ramona Escalera, el porqué de la inasistencia de Delgado; va y luego ambos, Peña y Lillo y Ramona Escalera, van al Hospital para que ella pueda encontrarse con él; entonces queda establecido el inicio de la relación Felipe Delgado - Ramona Escalera.
Sus posteriores encuentros se ven facilitados por las acciones del gobierno de Hernando Siles ante una probable conspiración de la cual Prudencio es sospechoso y debe ocuparse de su propia seguridad. Ramona Escalera es esposa de José Luis Prudencio. Ocurren enfrentamientos, muertes, y Prudencio se ve obligado a ausentarse de La Paz.
Para la noche de San Juan, coincidente con el cumpleaños de Ramona, Felipe tiene pensado recorrer con ella las fogatas de La Paz y luego llevarla a la bodega. Llegada esa noche, luego de superar una discusión nimia con Ramona y caminar por las fogatas cercanas al Cementerio para disfrutar del olor a quemado que a ambos les gustaba, luego la lleva a conocer la bodega. En la bodega, la presencia de Ramona es recibida con extrañeza, pero de a poco se habitúa a su ambiente, finalmente conoce el lugar del que Delgado tanto le había hablado. Posteriormente abandonan juntos la bodega y deján a los demás festejando. Lucía, la hermana de Prudencio, había sufrido un accidente y facilitaba los encuentros de ramona con Felipe Delgado.
A insistencia de Delgado, Ramona le cuenta pasajes de su vida, principalmente qué la indujo a casarse con Prudencio, ella explica que fué por motivos ajenos a la atracción o enamoramiento, pero no precisa mas; también revela detalles de los extraños gustos de Prudencio y de su hermana. Prudencio tenía una inmensa colección de muñecas, entre ellas una muy parecida a Ramona, pero esa afición inofensiva contrastaba con los inocentes ataques con llaves que Lucía efectuaba contra Ramona Escalera, con Prudencio como oyente pasivo contiguo, de las voces quejosas de Ramona y de las de disfrute de Lucía. Delgado no comprendía que ligazón llevaba a Ramona a seguir al lado de Prudencio, y no encontraba explicación tampoco por parte de Ramona.

Pasado un tiempo, Ramona comenzó a ver mal las borracheras de Delgado, su unión casi litúrgica con la famosa bodega. Anunció un viaje a Europa, el cual haría con Prudencio. Por carta, que tiempo después, recibió Delgado de Ramona, supo que tenía un cáncer. A su retorno, Ramona, visiblemente afectada por la enfermedad, se reconcilia con Felipe Delgado (inclusive visitaron la bodega), pero no tardó en llegar su muerte. Antes, su entierro había sido planeado por ella misma, precavida por el temor de que Prudencio pusiera en su ataúd la muñeca que se le parecía.

Por consejo de Oblitas, Delgado viaja a Chile, donde podría encontrarse con Nicolás Estefanic.

Delgado conoce el mar y queda profundamente impresionado, reflexiona sobre la inmensidad y lo necesario que es haberlo visto para comprender el mundo. Acompañado por Peña y Lillo es bien recibido por Estefanic, aunque tiene que alojarse en distinto lugar por las condiciones modestas en las que vive Estefanic. Bebe mucho durante su estadía, en el lugar donde se alojaba y en la playa también, donde causa gran alboroto entre vociferaciones jubilosas y temerarias, pierde el conocimiento y posteriormente termina detenido por la policía.

De retorno a La Paz, Delgado y Peña y Lillo traen consigo dos botellas: una con agua de mar destinada a la tumba de Ramona Escalera y otra con vino para la bodega. Delgado pronuncia palabras emocionadas ante el nicho de Ramona y deja allí la botella - presuntamente- con el agua de mar. En una chingana descubre con Peña y Lillo que había cambiado por error las botellas dejando la de vino en el Cementerio. Delgado reacciona con acatamiento al destino bebiendo el agua de mar y consigue que Peña y Lillo haga lo propio, aún sea en escasa cantidad.

Sin lugar donde quedarse, había perdido su habitación anterior, se aloja en casa de Oblitas.

Su asistencia a la bodega sigue siendo constante y contínua, aunque en determinado momento, por la muerte de Ramona y un cierto abatimiento, piensa en abandonar definitivamente la bodega. La idea de que allí había encontrado el fín de una búsqueda íntima, un sitio eterno que existía por él y para él, contrastaba con la lúcida imágen de personas desconocidas que lo acompañaban por el dinero que gastaba; personas que lo despreciarían llegado el momento en que se encuentre en la miseria; al fín de cuentas él venía a ser un intruso en aquella bodega. Pronto abandonaría esos pensamientos y regresa a la bodega con el mismo empecinamiento de antes.

Las visiones que lo acosaban en el interior de la bodega aún lo acompañan, sobre todo la mas impactante: la del sujeto inmundo que va resultando similar a él, quien ya se presenta en las mas diversas circunstancias y en cualquier momento; continúa bebiendo excesivamente, ahora también con la compañía de Estéfanic, recién llegado de Chile.

Cuando un día se dirigía a la bodega cae al suelo tropezándose con una persona que estaba botada, sin explicación, sobre la acera, en ese momento Delgado toma conciencia de su aspecto harapiento y de su descuido general: parecía un pordiosero y nadie se lo había dicho. Oblitas, anticipándose a una explicación y disculpa que pudiera hacerle Delgado, le dijo que a él no le interesaba el aspecto exterior y que por ese motivo no le había hecho ningún comentario sobre su apariencia y era bienvenido de cualquier forma.

Estefanic, preocupado por el deterioro de Delgado, envejecido y totalmente dominado por el alcohol, decide visitar a su viejo amigo, el Doctor Sanabria, que lo era también del finado Virgilio Delgado, con la esperanza de que pueda encontrar una forma de ayudar a Felipe Delgado.

La situación en la bodega había cambiado: un carpintero se instaló allí para incomodidad general, se trataba de Noé Salvatierra, compadre del bodeguero. Corsino Ordoñez, el bodeguero, había cambiado también, bebía sin medida y había dejado a Amézaga a cargo de la administración de la bodega. El ambiente no era el mismo, eran recurrentes las peleas de Delgado y numerosas sus heridas, cada vez perdía mas seguido el control de sus actos.

Sanabria, enterado de cuanto ocurría, propone a Estefanic que propicie un encuentro con Delgado para poder decidir qué hacer con él. La reunión Sanabria - Delgado deja un discurso reprensivo de Sanabria y una actitud evasiva, incluso hostil, por parte de Felipe Delgado.

La decisión de Sanabria, que Delgado y Estefanic, vayan a vivir a su propiedad en Uyupampa, es respaldada por Oblitas, quién comunica a Delgado lo que Sanabria tenía en mente. Delgado acepta aclarando que se iría solo porque a él le daba la gana.

Con dinero provisto por Sanabria, Delgado compra ropa nueva, se afeita y también se brinda una gran borrachera en la bodega. Sorpresivamente Corsino Ordóñez se suma a los demás y anuncia el cierre definitivo de la bodega en su discurso de despedida para después proceder a destruir algunos objetos y muebles. Terminó la noche con Ordóñez y Beltrán (piano) tocando hasta el amanecer.

Ordóñez es internado de urgencia, Delgado, Peña y Lillo, el Delicado y Beltrán acuden a visitarlo, ya estaba allí Amézaga. Quedaron todos muy impresionados ante la proximidad de su muerte. Aprovecharon la poca lucidéz de Ordoñez para contarle la forma en que habían humillado a Noé Salvatierra (supuesto responsable del cierre de la bodega y de la enfermedad de Ordoñez), destruyendo los muebles que tenía para entregar el carpintero y cuanto vieron a su paso, además de obligarlo a comprar trago para ellos. Ordóñez encarga a Delgado el discurso de su entierro, ya presentía su muerte y en esa situación hace que sus visitantes compren agua ardiente. Al día siguiente muere Corsino Ordoñez, Delgado y Peña y Lillo llegan tarde al Hospital y piden al menos entrar a la morgue para ver el cadáver; el médico, que también se llamaba Felipe Delgado, les concede el paso y entran allí acompañados por el negro Miguel Angel (el encargado que se había enamorado de un niño muerto y que amaneció sin vida al día siguiente). Encuentran el cuerpo del bodeguero y también a Amézaga, quién había permanecido fiel a Ordóñez y seguramente se había quedado dormido.

En el entierro, Delgado apenas balbuceó incoherencias, le resultaba incómoda la presencia desafiante de Noé Salvatierra y del negrito Ventura, su ayudante.

Llegado el treinta de diciembre, parten Delgado y Estefanic rumbo a Uyupampa, Delgado lo hace montado en un burro que había conseguido Oblitas.

La celebración de fin de año coincidía con la llegada de los huéspedes, que eran esperados con una recepción preparada por el administrador, Menelao Vera. Sanabria como anfitrión, Delgado, Estefanic y los invitados para la ocasión: Peña y Lillo y Oblitas, participaron del festejo. Contrastando con el ambiente festivo Delgado se mantuvo reacio, además no bebía. Su comportamiento en Uyupamapa mantenía ese estado de ánimo: aislado y con el único interés de escribir sus memorias.

Las contínuas visitas de Peña y Lillo y Oblitas rompían un poco el ambiente austero generado por Delgado y en cierto modo, también por Nicolás Estefanic, que se había vuelto receloso desde su llegada a Uyupampa.

Con el tiempo Sanabria y Oblitas llegaron a entenderse como si fueran viejos amigos (Sanabria le confó a Oblitas, negocios que tenía en La Paz).

Delgado se dedicaba a sus memorias, el alcohol ya no le atraía o al menos le era indiferente. Sus visiones de aquél repugnante sujeto burlón no se habían repetido desde la última vez que se le apareció en La Paz, en el que se le había revelado como él mismo pero muerto y redivivo del futuro.

Estefanic discute fuertemente con Sanabria y toma la determinación de irse, es persuadido de lo contrario por un recién llegado Oblitas y pasados algunos meses muere, siendo enterrado en Uyupampa.

Sanabria, distanciado casi totalmente con Delgado, entra en la "órbita de influencia Oblicista", su presencia se le hace imprescindible.

La noche de San Juan, en medio de la fiesta de fogatas y fuegos artificiales, Delgado quema sus memorias ante la vista de Peña y Lillo, lamenta la muerte de Estefanic y también recuerda con tristeza a Ramona por el olor a quemado que le recordaba a aquél San Juan con ella. Esa noche volvió a beber. Había desaparecido del lugar del festejo y al notarlo le encargan a Menelao Vera encontrarlo, {este al hacerlo increpa a Delgado confesándole su odio y le pide que vuelva a beber para que sea otra vez él mismo y se llevara su maldición a La Paz. Delgado bebió, y terminó su conversación con Menelao Vera rompiéndole una botella en la cabeza.

Sanabria, preocupado por la inminente guerra con Paraguay de la que él mismo había hablado tanto, se ausentaba cada mas con mas frecuencia de Uyupampa para asistir a reuniones en La Paz, según él, de gran importancia. Entretanto Delgado daba continuos sustos a Menelao Vera, perdiéndose en caminatas sin destino haciendo que Vera lo encuentre en lugares tan disímiles como el interior de una cueva o balanceándose sobre un pozo.

Una tarde de festejo en la que se celebraba ña solución de un conflicto de tierras que sostenían algunos pobladores con Sanabria, Delgado desapareció sin dejar huella. Vera estaba confiado en encontrarlo como ya había hecho en anteriores ocasiones, y como no lo encontraba cometió la imprudencia de buscarlo en el pozo donde amenazó entrar anteriormente, el resultado fué funesto ya que uno de los empleados sujetado a una soga bajó por el pozo infructuosamente, no encontró a Delgado y además la soga se rompió, como resultado: murió en el interior del pozo.

Sanabria encargó a Peña y Lillo que organizara la búsqueda de Delgado en La Paz, le pidió que lo hiciera en colaboración con los amigos de Felipe Delgado, los de la bodega. La búsqueda no obtuvo resultados positivos, Peña y Lillo fué a todos los sitios que, presumía, se le podían ocurrir ir a Felipe; también, por supuesto, al callejón Pucarani donde estaba la bodega, allí leyó un cartel que decía: "Carpintería del Diluvio Universal de Noé Salvatierra".

Sanabria comenzaba a resignarse a dejar inconclusa su filantrópica misión de "salvarlo". Oblitas terminó por convencerlo de que desistiera de su intento, estaba convencido de que Felipe Delgado había desaparecido y no se iba a saber mas de él, así lo demostraban las leyes de la simetría: comparó las fechas de su nacimiento con la de la muerte de Ramona Escalera y concluyó que su desaparición era otro hecho trascendente en su vida que, según los números analizados, así se confirmaba.

En La Paz, Oblitas preparó una sesión en su casa a la cual debían asistir Sanabria, Peña y Lillo y también Menelao Vera (quien, por presunciones de Oblitas, debía ser descubierto allí, como el culpable de la desaparición de Delgado). Finalmente no asistieron Sanabria, ocupado por la guerra, ni Menelao Vera, sí lo hizo Peña y Lillo.

La sesión se realizó entonces solo con Juan de la Cruz Oblitas y Peña y Lillo, Oblitas afirmaba que Delgado se encontraba allí mismo, en ésa habitación; sacudió el saco de aparapita que Delgado habia elaborado para sí (luego de su compra autosaboteada de un saco auténtico de un aparapita de la bodega) y lo mostró como una señal de su presencia. A la vez estaba y no estaba. Peña y Lillo, una vez finalizada la sesión, salió apresuradamente de casa de Oblitas.


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Felipe Delgado, Jaime Saenz. Editorial Difusión La Paz. 1979.

EDUARDO MONTES-BRADLEY, CORTAZAR SIN BARBA

Montes Bradley, reputado videasta y escritor porteño, dió forma a esta obra producto de sus estudios, notas, apuntes y trabajo investigativo en general realizados para su trabajo audiovisual sobre Julio Cortazar, el cual seguía una línea trazada anteriormente por su documental “Harto the Borges” en el que exhibia una peculiar vision sobre el autor de “Ficciones”.
“Cortazar sin Barba” como el mismo titulo lo indica, trata sobre la etapa previa al Cortazar consagrado universalmente. Hace énfasis en su niñez banfileña, su nacimiento no tan casual en Ginebra, su acento franco presumiblemente producto de particularidades propias y no de su exilio parisino. Su permanente sentido de posteridad en momento de redactar sus cartas, de escenificar su diario, en su vida cotidiana.
Montes Bradley no pretende ser un desmitificador solamente, mas bien sostiene sus afirmaciones sobre una base documental y estrictamente comprobable.
No es una biografia cortazariana iniciativa, es mas bien, un re-paso por las vertientes primigenias del genio. Pre-barbón, desideologizado, descubierto entre los jardines de Banfield jugando con sus hermanas y vecinos; tiempo del profesor provincial, del incipiente hombre ético, el artista en ciernes. Un grande a prueba de exhumaciones.

JAIME SAENZ, LA NOCHE (1984)


Este libro lo escribió Sáenz durante el período en el que había dejado de beber, antes de tener su última recaída pre-muerte. Eso explica que su estilo no sea el de alguien que lo haya ejecutado, aún preparado, borracho o con resaca; pero mantiene la intención de un ser melancólico de lo eufórico, de lo jubiloso que pudo ser. Es, más que un ajuste de cuentas con el alcohol, una memorabilia consagratoria de La Paz, de sus calles, del alcohol en esa aventura fantástica de la noche y el otro lado de la noche saenzeana (que es no otra cosa que la noche), a la que solo se puede conocer siendo uno de los bebedores que "han enloquecido a causa del alcohol", el único portal que conduce a ella. Pero tampoco constituye una evocación de hechos sociales, se interna en lo individual, lo onírico y filosófico propio.
Está dividido en cuatro partes: I La Noche, II El Guardián, III Intermedio y IV La noche.
En la Primera Parte, La Noche, Saenz intenta hacernos comprender, a aquellos que no hemos llegado a ser bebedores al nivel horror, y compartir, con aquellos que sí alcanzaron ese nivel, de qué se trata la noche y el otro lado de la noche. Él, al conocerlos por haber sido uno de los atormentados por el fanatismo alcohólico, sí es capáz de explicarla, de entender la manera de entrar y salir de ambas, de la angustioso transitar interno que conlleva.
La Segunda Parte, El Guardián, nos describe "visiones" del poeta en su propio cuarto, aludiendo a personajes que allí se presentan con la intención de dañarlo, de hecho uno de ellos - el médico - corta sus carnes; pero también encuentra la presencia de un Guardián que instalado también en la habitación, lo protege de tales amenazas.
La Tercera Parte, Intermedio, refiere a un hecho, oscilante entre la lucidéz y la vigilia, en el que unos "negros", que no eran humanos, disponían de un gran número de androides y habían planificado el confinamiento de toda la población a túneles destinados a hundirse en lo profundo de la tierra; toman el control de la ciudad de La Paz, y ya en posesión de un desgobierno apocalíptico éste se desvanece como un despertar.
La Cuarta Parte, La Noche, retoma el tema nodal de la obra, enfatizando el cuerpo. El cuerpo como continente del mundo, de la noche, de absolutamente todo. Concluye, entre preguntas acerca de qué es el cuerpo, transmitiendo lo que una voz, la del cuerpo que le habita, que le ha revelado: Yo soy la noche.

ERNESTO SÁBATO, ITINERARIO


Itinerario, es un libro que reúne una antología de textos escritos por Ernesto Sábato hasta 1968. En él encontramos trabajos de ensayo y ficción indistíntamente.
Así el libro comienza con extractos del primer libro de Sábato "Uno y El Universo"(1945), escrito durante el tiempo en el cual aún puede leerse al científico; sigue con capítulos de "El Túnel"(1948), su primera obra de ficción, seguramente la mas popular de sus obras. Continúa con "Hombres y Engranajes"(1951), en el que desarrolla su visión histórica del desarrollo del hombre, a partir del Renacimiento hasta el tiempo "maquinista" contemporáneo; le sigue "Heterodoxia -Fragmentos sobre Filosofía del Sexo-" (1953), donde expone las considera diferencias de principio entre el hombre y la mujer, sin dejar de lado en su análisis el medio cultural. De su novela, tal vez, mas lograda "Sobre Héroes y Tumbas" (1961) se encuentran antologados algunos de sus capítulos mas profundos, también los mas oscuros que contiene el "Informe Sobre Ciegos" (casi la paranovela que está allí incluída).

Su ensayo, "Tango, Canción de Buenos Aires" (1962), anticiparía el mas extenso "Tango, Discusión y Clave"(1966) y también a la participación que tuvo en el documental de tango que dirigió Mario Sábato, su hijo, en 1996: "Al Corazón".

Luego, en el ensayo: "Las Pretensiones de Robbe Grillet" (1963), arremete contra el dogma literario objetivista, que había sido planteado e "impuesto" por Robbe Grillet, (discutido autor de "El Año Pasado en Marienbad", película de Resnais) prestigioso escritor en la Europa de los '60.

En "El Escritor y Sus Fantasmas"(1963), se encuentran algunas de sus ideas mas importantes acerca de la literatura, de la novela, especialmente su crítica sobre lo absurdo de una literatura buguesa y otra comunista.

De "Significado de Pedro Henriquez Ureña" (1964), se puede leer el notable afecto que Sábato tuvo por el profesor dominicano, a quién conoció en Argentina; narra aspectos de su personalidad y lo poco valorado que fué su aporte a la cultura de América.

Encontramos después "Reflexiones Sobre el Arte en General y Sobre Antonio Berni en Particular" (1965), en el que redime a Berni de los críticos que lo consideran un autor de "mal gusto" y expone razones dentro de las tendencias existencialistas de ese tiempo.

"Los Fantasmas de Flaubert"(1967), comienza con la visita que hizo Sábato a la casa que, según la obra de Flaubert, habitó la desventurada Madame Bovary, y a partir de ese encuentro analiza la obra del autor francés.

El ensayo "Sartre Contra Sarte - La misión trascendente de la novela-" (1967), es consecuencia de una declaración en la que Jean Paul Sartre, el existencialista mas notorio, renegaba de su obra de ficción debido a que las consideraba insignificantes frente a los males del mundo; ésta afirmación propicia el éste texto de Sábato que defiende a las expresiones artísticas sin menoscabar la importancia de las injusticias sociales.

Como final, encontramos "Homenaje a Ernesto Guevara"(1967), escrito con el sentimiento inmediato de haberse anoticiado de su muerte en "La Higuera"; relieva sus ideales, lo compara- como luego sería un lugar común hacerlo- con "Don Quijote" y sus salidas, dice que la lucha de Guevara contra Estados Unidos fué la de "el Espíritu contra la Materia"; resumiendo, es un homenaje emotivo mas que reflexivo al universal personaje.

Sabato, que no se adscribió a ningún dogma, que fué atacado por "izquierda" y por "derecha", mantiene la coherencia insobornable del libre pensamiento y, a través de su obra (en "Itinerario" mínimamente expuesta), nos deja ese legado de independencia y valentía.